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8.7.08

G8: Un menú de reyes para 'digerir' la falta de alimentos en el mundo


El primer ministro de Canadá, el presidente de EEUU, el de Rusia y el primer ministro italiano, durante una de las comidas de la Cumbre.

Madrid.- Los líderes de los países más poderosos están preocupados. La escalada del precio de los alimentos y del crudo está centrando la cumbre del G8 que se celebra estos días en Tokyo.

La pobreza en África, el envío de ayuda al continente o la escasez de alimentos centraron el debate de la primera jornada. Un debate que debió suponer un gran desgaste dado el festín gastronómico que se dieron los líderes de las grandes potencias mundiales.

Mientras las economías emergentes, formadas por Brasil, México, la India, China y Sudáfrica pedían a la ONU su intervención para paliar la crisis alimentaria, Bush, Merkel, Brown, Berlusconi, Sarkozy, Fukuda, Harper y Medvedev, con sus respectivas parejas, se daban una opípara cena formada por 19 platos.

Desde maíz con caviar hasta dados de atún con aguacate y gelatina de soja o almejas hervidas, pasando por salmón ahumado y erizos de mar. Así hasta casi 20 deliciosas creaciones con todo tipo de alimentos: gambas, ternera, verduras... Los mejores delicattessen para los más poderosos.

La crisis alimentaria presente durante toda la primera jornada de la cumbre pareció evaporarse a la hora de la cena. Con el nombre de'Bendiciones de la Tierra y del Mar', el menú preparado por los chefs japoneses encargados de alimentar a los líderes mundiales deleitó a sus comensales con los platos típicos de la isla de Hokkaido. El cocinero encargado de tal festín era Katushiro Namakura, el primer chef japonés en ganar una estrella Michelin.

El banquete que se dieron los líderes del G8 no ha sido del agrado de todos. Dominic Nutt, de la ONG 'Save de Children', ha sido uno de los más críticos con la actitud de los primeros ministros. "Es profundamente hipócrita que los líderes mundiales coman plato tras plato mientras hay una crisis alimentaria y millones de personas no tienen ni qué comer".

Asimismo, diversas organizaciones han exigido a los Estados del G8 que cumplan con sus promesas de ayuda al desarrollo hechas en 2005. Entonces, prometieron aumentar la ayuda a África a 50.000 millones de dólares al año hasta 2010.

Sin embargo, hasta ahora no han cumplido e incluso se teme que desdigan lo pactado. "Necesitamos desesperadamente más dinero y deben ser nuevos medios financieros", dijo Max Lawson de Oxfam. (ElMundo.es)
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6.6.07

Se reunen los más ricos del planeta

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Los siete países más industrializados del mundo y Rusia (G 8) comenzaron esta noche su cumbre en el balneario báltico de Heiligendamm (Alemania) dispuestos a mantener un "diálogo constructivo", más allá de sus discrepancias en lo que respecta al escudo antimisiles, Kosovo y el cambio climático. Sobre este último, parece ya difícil alcanzar compromisos concretos. Poco antes de empezar el encuentro, Estados Unidosabortó un posible pacto con la UE para fijar límites a las emisiones de gases de efecto invernadero, al considerar que esos objetivos sólo pueden establecerse en un foro en el que estén presentes China, India y otros grandes contaminadores.

Ver EL PAÍS

5.6.07

Lean esta perla


La escribe un columnista cubano, Jorge Gómez Barata:

Si Brasil, México, Argentina, Indonesia, Pakistán, Bangladesh, Sudáfrica, Venezuela y Nigeria entre otros, se propusieran las metas, alcanzaran los ritmos de crecimiento de China y la India y decidieran imitar la sociedad de consumo occidental, el planeta colapsaría irremediablemente. No hay energía, agua ni materias primas para semejante eventualidad, la tierra no alcanzaría para construir autopistas, los vehículos no cabrían en las ciudades y el aire se volvería irrespirable.

Europa y los Estados Unidos no cuentan en su territorio ni con una mínima fracción de lo necesario para sostener sus dispendios. La escasez de energía los aterra y la dependencia de las existencias en el extranjero convierte a la superpotencia mundial en un Superman con pies de barro.

Tal vez Estados Unidos hubiera preferido opciones menos indoloras, pero el crecimiento incontrolable del consumo, sobre todo de energía, el inminente agotamiento de las fuentes tradicionales de hidrocarburos, agua dulce y madera, acompañadas por el auge del nacionalismo con aspiraciones desarrollistas y el desencadenamiento de procesos como el calentamiento global y los cambios climáticos, han revelado la urgencia de actuar vertiginosamente, no para evitar el desastre como para administrarlo e intentar sobrevivirlo.

Todo esto lo dice, según sus propias palabras, para señalar que "la tarea del G8 es asegurar que(los recursos de la humanidad) alcancen para ellos y preservarlos de quienes quisieran compartirlos. La justicia distributiva no figura entre las virtudes de la globalización".

ALTECOM