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8.7.10

Corrupción y pobreza


Pedro A. Palma


Hay una creencia muy generalizada de que la corrupción crea pobreza, no siendo casualidad que los países más corruptos son también los más pobres del orbe. Pero, ¿cómo se interrelacionan estas dos variables? Buena parte de los estudios especializados en la materia concluyen que la corrupción no produce pobreza en forma directa, pero sí contribuye a agravarla en forma indirecta. Así, la corrupción limita las posibilidades de crecimiento económico, ya que desincentiva la inversión y desvirtúa la composición y calidad del gasto público, dándosele prioridad a las erogaciones que mayores beneficios le generan a los corrompidos funcionarios, sin importar en qué se gasta y cuáles son los resultados de esos desembolsos. Esto, obviamente, impide el desarrollo de una infraestructura adecuada, deteriora la calidad de los servicios públicos, reduce la recolección de tributos, y limita las posibilidades de generar empleos permanentes y bien remunerados. En otras palabras, la corrupción impide el crecimiento económico, o produce recesión, lo cual, a su vez, genera pobreza.

Adicionalmente, la corrupción contribuye a deteriorar la distribución del ingreso, ya que cuanto más pobre se es, mayor es el porcentaje del ingreso que se tiene que destinar al pago de sobornos o de impuestos, restringiéndose así la debida y justa progresividad del sistema tributario. Igualmente, limita la efectividad del gasto social y la formación de capital humano, ya que merma la cantidad de recursos que efectivamente se destinan a programas de salud, educación, deporte, cultura y esparcimiento, y reduce la eficacia de esas erogaciones. Esto desmejora la calidad de vida de la población, y limita las posibilidades de superación social y económica de los más desposeídos.

Otra consecuencia de la corrupción es el deterioro de la calidad de gobierno. La deficiente administración de justicia producto de la ausencia de un estado de derecho, la aprobación de leyes o la imposición de decretos que benefician a los funcionarios públicos o a una determinada agrupación política en detrimento de los intereses de la población, la inexistencia de independencia de los poderes públicos, y la ausencia de controles eficientes que aseguren el buen manejo de los recursos públicos, afectan a la sociedad en su conjunto. Esto hace que los ciudadanos perciban que el sistema social que existente es injusto y poco equitativo, desincentivándolos a participar en actividades económicas, políticas o comunitarias, lo cual agrava la pobreza.

Por todo lo anterior puede afirmarse que la lucha contra la corrupción es una condición de base para poder aspirar tener éxito en la implementación de estrategias que tengan como objetivo el abatimiento permanente de la pobreza. Preocupa, entonces, ver la corrupción que impera en nuestro país, y la poca conciencia que existe entre nuestros compatriotas acerca de la relevancia y gravedad de ese flagelo. No es posible que sigamos siendo indiferentes ante hechos tan graves como el caso del maletín y de los negocios turbios que hoy se denuncian en Argentina; o la pérdida de cientos de miles de toneladas de alimentos importados por entes públicos, cuyos directivos ni se dignan a dar explicaciones; o que aceptemos pasivamente que se gasten decenas de millardos de dólares de forma extrapresupuestaria, sin que nadie rinda cuentas y no se apliquen los controles de rigor. Si queremos avanzar en el objetivo de reducir la pobreza, es necesario combatir la corrupción con decisión y perseverancia.

palma.pa1@gmail.com

28.2.09

¿Por qué son ricos los países ricos?

Haz clic en la imagen (Tomada de la revista colombiana Dinero.com)

Para el empresario Martin Varsavsky, alma mater de Jazztel, la conclusión es clara: “los países ricos son ricos porque tienen gente educada, trabajadora, organizada y creativa. Los países pobres son pobres porque tienen gente menos educada, más desorganizadada, menos creativa, con muchos menos recursos, y en general están dirigidos por líderes corruptos”.

En su polémico post titulado ‘
¿Por qué los países ricos son ricos?’, Martin Varsavsky añade: “No digo que no existan casos en que los países ricos roban a los pobres, pero en general no creo que estos casos explican por qué los paises ricos son ricos”.

Según el autor de dicho post, las viejas ideas de
Marx siguen muy de moda en Latinoamérica especialmente cuando se trata de explicar por qué son pobres los paises pobres o ricos los ricos.
Así, una gran parte de la gente en Latinoamerica parece creer que los países ricos son ricos porque explotan a los países pobres y que los paises ricos se nutren de los pobres y que su riqueza consiste en el robo a los paises pobres. Lo cierto es que los países ricos
son ricos, como los países escandinavos por ejemplo, porque tienen una mano de obra especialmente organizada, educada, productiva y creativa que genera mucho valor agregado y no porque roban, por ejemplo, a los africanos.

Muchos latinoamericanos adoran a líderes, como los líderes peronistas argentinos, que les llevaron a la ruina. Pero al mismo tiempo detestan a los paises ricos que consideran colonialistas cuando son estos los que tienen el capital y conocimientos que los paises latinoamericanos necesitan para salir de la pobreza.

El ejemplo de Venezuela

Si uno escucha a Hugo Chavez quedaría convencidos de que Venezuela, por ejemplo, es tan pobre (PIB per cápita anual de solo $7000) porque le roban a diario su enorme riqueza. Pero la verdad es que Venezuela sería aún muchísimo más pobre si tuviera que vivir de los medicamentos desarrollados en Venezuela, de la tecnología petrolera desarrollada en Venezuela, y especialmente si los tan odiados ricos extranjeros que Chavez critica en cada uno de sus discursos no le compraran su petroleo.

En opinión de Martin Varsavsky, elegir a un líder como Chavez, que repite que la pobreza de su pueblo se debe en gran parte a los norteamericanos, demuestra la tendencia de esos pueblos a culpar a los demás de sus problemas y no a sus propios líderes ladrones (la revolucionaria Venezuela de Chavez tiene el ingreso peor distribuido que su enemigo, el ya enormemente injusto Estados Unidos).

El ‘caso argentino’

Algo parecido ocurre en Argentina, en donde muchos de los habitantes que viven en la pobreza creen que su pobreza tiene su origen en el hecho de que los extranjeros les roban constantemente lo que podrían tener. En términos macroeconómicos, el caso del default de Argentina es simbólico. Argentina pidió 220 mil millones de dólares prestados y no los devolvió. Esto significa que los argentinos en su conjunto le sacaron a los extranjeros 220 mil millones de dólares (sabemos que pocos se quedaron con mucho pero ese es otro tema). El default de Argentina es quizás el desfalco más grande de la historia de la humanidad (el default argentino fue tres veces más grande que el de Enron). Sin embargo, hoy en día la gran mayoría de los argentinos cree, no que la Argentina le dejó de pagar al mundo 220 mil millones de dólares que le habían prestado por ejemplo familias italianas compradoras de bonos, sino que “el mundo” quiso explotar a los “pobres argentinos” que por suerte se dieron cuenta de este engaño y no pagaron. O, si no, creen que no pagar fue una manera de “hacer justicia”, ya que recuperaron “una mínima parte” de todo lo que históricamente les habían robado.

Los países escandinavos

Respecto a los países escandinavos, dice Martin Varsavsky: “Quizás ayudaría a los que creen que los países ricos son ricos porque roban a los países pobres estudiar el caso de países como Noruega, Suecia y Dinamarca, tres de los más ricos del mundo en términos per cápita. Creo que es obvio que estos países no son ricos porque constantemente roban a países pobres. Si, siempre se puede construir algún argumento absurdo del tipo “Ikea va y hace sus muebles en un país de mano de obra barata y los explotan”, pero también se puede dar vuelta ese argumento y decir que sin esa inversión extranjera esos países estarían peor”.

¿Explotados o olvidados?

Volviendo a los países pobres, asegura Martin Varsavsky (y no le falta gran parte de razón) que “los países más pobres no son los que son explotados por las grandes empresas o inversores “ladrones”, sino los que simplemente son olvidados por ellos y en los que nadie invierte como, por ejemplo, Corea del Norte”.

¿Quien tiene la culpa?

Pero… ¿quién tiene la culpa de la falta de inversiones en los países pobres? . La respuesta en el
Blog Salmón: “Si los políticos facilitaran que sus gentes fueran creativas y trabajadoras, el resto llegaría por su propio peso. La corrupción y la poca estabilidad legal, culpa íntegra de los dirigentes, impiden que muchos países salgan adelante. Los países pobres muchas veces no reciben inversiones ni emprenden porque hay que pasar por la caja B de algún político o porque no se sabe si al día siguiente te van a quitar la empresa. Desde luego la educación es también importante, pero esto no se puede conseguir de un día para otro”.

La corrupción en España

Afortunadamente, España no es un país pobre sino que pertenece al grupo de los países más ricos del mundo, pero tiene sus ‘peros’. Si es cierto que la falta de seguridad jurídica y la corrupción de los políticos acarrea pobreza al conjunto de los ciudadanos de un país ¿no tendrá algo que ver con el actual ‘panorama urbanístico’ la inseguridad jurídica inherente a leyes como la tristemente famosa ‘ley del urbanizador’ valenciana y la corrupción, al parecer generalizada, de los ediles de algunos municipios españoles, objeto de reiteradas denuncias por parte del Parlamento Europeo?

Claro que algunos políticos, cuestionando la condena de la Unión Europea al urbanismo valenciano, ‘argumentaron’ que las más de 15.000 quejas en las que se basaron los eurodiputados ‘no tienen una base real porque ninguna de esas quejas se sustanció en los tribunales de justicia‘, a pesar de que
varias sentencias firmes y definitivas condenaron rotunda y sistematicamente los excesos de algunos alcaldes de la Comunidad Valenciana (alguno de estos alcaldes ya ha sido sabiamente ‘licenciado’ por sus conciudadanos en las pasadas elecciones).
No sin cierta dosis de cinismo, se le dio el
RIP a la LRAU (‘ley valenciana del urbanizador’) , pero… su heredera, la LUV, sigue vivita y coleando…

Quizás por eso de que ‘Spain is diferent’, aquí nadie
nadie asumió ni asume responsabilidad alguna, política ni personal, y, con gran alarde mediático, se creó una espesa cortina de humo centrándose los reproches en ‘la ley’ y no en los personajes de carne y hueso que, a ciencia y conciencia, con premeditación y alevosía, la utilizaron indebidamente en su beneficio personal, o de sus familiares, o de sus allegados, amiguetes o ’socios’, o del partido político de turno (dá igual unas siglas que otras).

¿España dejará de ser un país rico?

Si las conclusiones de Martin Varsavsky son acertadas (y al menos en gran parte lo son), España, y particularmente la Comunidad Valenciana, en donde se unen la inseguridad jurídica y la corrupción, los abusos y la irresponsabilidad de algunos políticos, dejará de ser un país rico y desarrollado que inspira confianza a los inversores e iremos camino de la pobreza generalizada.

Los culpables de tanta inseguridad jurídica, tanta corrupción, tanto ‘urbaterrorismo’, sean quienes sean, merecen ser condenados sin paliativos. Hay que atajar el cancer antes de que se extienda todavía más y la metastasis alcance a otras zonas, otras actividades, otras instituciones, al propio Estado y a una gran mayoría de sus ciudadanos, que han demostrado ser gente educada, trabajadora, organizada y creativa, ingredientes básicos de un país culto, democrático y rico. ¡Ojalá los politicos corruptos, irresponsables o incompetentes arruinen a España y no lo conviertan en un país pobre!

INFORME DE PÓRTICO LEGAL