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29.8.11

Los números del hambre

En su web, Sumito Estevez está publicando una serie de tres artículos sobre la crisis de los alimentos y su relación con el medio ambiente.

El que sigue -dice Sumito - es un trabajo dividido en tres partes basado en los textos "The environmental food crisis (http://www.grida.no/publications/rr/food-crisis) editado por la UNEP (United Nations Environment Programme) y de "Los alimentos y el medio ambiente" (http://www.unep.org/pdf/tunza/Tunza_6.2_SP.pdf) editado por el PNUMA (Programa de naciones unidas para el medio ambiente).


En la primera parte veremos las estadísticas del hambre, que nos muestran con su contundencia el fracaso de las actuales políticas dirigidas a alimentar a la población. En la segunda, analizaremos las consecuencias que ha traído el aumento de consumo de carne, a la hora de acrecentar la brecha entre alimentados y desnutridos; y finalmente veremos cuales son las aristas en el plano individual, con las que podemos contribuir a disminuir la velocidad de este tren desbocado que puede lanzarnos por un despeñadero.

I

Los estimados conservadores de población preven que seremos 8 mil millones de habitantes para el año 2050 y eso es mucha gente que alimentar. Los mismos estudios dicen que de no cambiar de manera radical los métodos actuales de consumo y de producción, ese año, que está literalmente a la vuelta de la esquina, será apocalíptico.

La inédita presión demográfica del último siglo hizo que industrializáramos los métodos de producción, pero ello no significa que el camino que tomamos para resolver la demanda fuese el correcto. Queremos convencernos de que formas de producción como el monocultivo o el uso de fertilizantes químicos son la única forma para lograr alimentar a una población que se disparó, pero algo tenemos que estar haciendo mal si hoy la población en extrema pobreza es equivalente a toda la población que había en el planeta en 1850 (http://bit.ly/nlUPVB), es decir 1.200 millones de personas.

110.000.000 de nuevos pobres (gente que no lo era antes) y 44.000.000 de desnutridos se contabilizarón unicamente en el 2010 y se estima que la mortandad infantil de menores de 5 años llegue al 25% en algunos países (Banco Mundial, 2008). Números que asustan si entendemos que cada día nacen 200.000 personas y que podrían sumarse a los ya mencionados 1.200.000.000 de personas en condiciones de extrema pobreza. La razón principal detrás de estas estadísticas está en una inflación global en el precio de los alimentos. Inflación inédita si entendemos que esos precios, medidos en FFPI (Índice de precios FAO de la comida, según siglas en inglés), venían bajando desde hace 50 años. Analicemos, entonces, las dos razones principales para que se haya dado ese aumento de precios:

Ineficiencia energética: 40% de los vegetales sembrados en países industrializados se pierde por culpa de los patrones actuales de siembra. Basta con que usted vea los primeros 15 minutos de la película "Los espigadores y la espigadora" (http://bit.ly/G347z) para que sea testigo de como una sola industria de venta de papas de Francia bota 25 toneladas al descartar aquellas que no poseen las formas y tamaño que el público exige en los supermercados. Si a esto le sumamos que en este momento 32% de la comida comprada a nivel doméstico en Europa jamás es consumida (termina en la basura) o que 30 millones de toneladas anuales de pescado se pierden (¡25% de la pesca total mundial!) debido a las prácticas actuales; estamos claramente ante un ciclo inmoral en un mundo con hambre. Mas grave aun es que se calcula que de toda el agua potable que usa la humanidad, 75% se emplea en siembra. Basta con que desperdiciemos alimentos o que no los destinemos para consumo humano, y estaremos acabando a la par con el agua con la que contamos.

Siembra para consumo animal: Las tierras aptas para sembrar se están perdiendo a velocidad de vértigo. Medidas satelitales muestran como entre 1981 y 2003 se perdieron por erosión 12% de las tierras arables debido a deforestación, falta de rotación de tierras, prácticas de monocultivo y pérdida de terrenos por inundaciones debidas al derretimiento de glaciares. Ante ese panorama es inaudito que 50 % de todos los cereales producidos en la tierra se estén destinando para alimentar animales y para generear combustible (biodiesel); es mucho mas grave si entendemos que 50% del consumo calórico mundial proviene de cereales, por lo que su mal uso es catastrófico. De hecho la merma de cereales destinados a consumo humano ha bajado los stocks de reserva (hoy es apenas de 66 días), lo que exponencia la especulación.

Como bien dice PNUMA: "A la hora de establecer recetas en contra del hambre debemos volver la mirada hacia los pequeños campesinos porque estos son hasta 20 veces mas eficientes que los agricultores industriales si medimos el rendimiento de producción por hectárea, en parte porque no tienen otra alternativa"...

Lean la
Parte 2

1.4.11

El hambre: un secreto bien guardado

Vicente Romero


Las crisis de Libia y Japón eclipsan en los medios de comunicación a otra crisis crónica aún más grave: el hambre.


Todas las semanas alguna organización humanitaria lanza un grito de alarma, un informe angustiado sobre la situación de extrema carencia de alimentos que sufre alguna nación empobrecida. Pero raramente aparecen reflejados en los periódicos y en los telediarios.


El hambre es una noticia devaluada por repetida. E incómoda por desesperanzadora.


Días atrás el UNICEF denunciaba que 300.000 niños padecen los efectos de la subalimentación en Sierra Leona. Las alarmantes cifras que ofrecía justificarían una movilización internacional: un tercio de los niños de ese país tan castigado por la guerra pasa hambre, el 10 por 100 no alcanza el peso que le correspondería, el 7 por 100 acusa desnutrición aguda. Sin embargo, la noticia a penas tuvo eco.


Sierra Leona tiene el índice de mortandad infantil más alto del mundo. Una estadística digna de atención, aunque tan discutible como todas las que se elaboran en países sin estructuras estatales. Nadie cuenta los muertos. Nadie nos cuenta, tampoco, por qué mueren. Son datos recurrentes, desagradables, inútiles, desechados en el mercadeo diario de las informaciones. Parece que los periodistas aceptemos ese horror como algo consustancial al orden económico mundial, sin darnos cuenta de que nuestro silencio nos hace cómplices de una injusticia intolerable, de un crimen masivo.


Sin que provoquemos un escándalo informativo no se moverá ningún gobierno del mundo enriquecido. Y esos 300.000 niños de Sierra Leona agonizarán, faltos de la alimentación precisa, morirán o sobrevivirán con serias limitaciones en su desarrollo. Pero sin que nadie lo sepa. El hambre es un secreto bien guardado.


7.7.10

Hambre en la abundancia

MARINO J. GONZÁLEZ R.
margonza@usb.ve @marinojgonzalez




El gobierno está a punto de llamar aún más la atención del mundo. Más allá de su incompetencia para gerenciar la política alimentaria, este gobierno puede convertirse en una evidencia contundente de que es posible producir desabastecimientos masivos en presencia de una lluvia de petrodólares y con cientos de miles de toneladas de alimentos descompuestos. Todo ello por una falla global de la democracia en el país, de la cual es responsable total el actual gobierno.

En 1998 Amartya Sen obtuvo el Premio Nobel de Economía, entre otras cosas, por analizar con precisión la relación entre democracia y hambrunas. A través del examen de varios ejemplos de hambrunas, Sen concluyó que los gobiernos democráticos tienen capacidades para evitar tales calamidades. Los gobiernos no democráticos tienen más probabilidades de sufrir crisis en sus políticas de alimentación. Las razones son bastante sencillas.

Sen señala que las hambrunas se producen cuando las sociedades presentan estas dos condiciones: (1) no pueden producir alimentos en suficiente cantidad, y (2) no se pueden comprar alimentos por las distorsiones entre los precios y el ingreso de las familias. En otras palabras, es posible que usted tenga los recursos, pero ello no es garantía de que los pueda conseguir. Las distorsiones entre los precios de los productos y el poder real de compra de la población es lo que determinará si efectivamente hay acceso a los alimentos.

Es nuestro caso que el gobierno actual se las ha arreglado para que los venezolanos cumplamos con las dos condiciones anteriores. La caída de la producción de la gran mayoría de los rubros agrícolas está suficientemente documentada. También es evidente que el aumento de la inflación limita el poder de compra de los ciudadanos. Menos ingresos, menos alimentos.

Y si a eso le sumamos que no existen adecuados programas nutricionales, las consecuencias son terribles.

Lo que no había visto Sen era un país petrolero que acaba con el agro y luego destroza la economía, y es capaz de comprar cientos de miles de toneladas de alimentos importados. En el camino estatiza los puertos, pone a la empresa petrolera a comprar y vender alimentos, y a generar toda una burocracia dependiente de los petrodólares para repartir alimentos importados. Pero resulta que lo hacen con tal incompetencia que esas cientos de miles de toneladas se terminan pudriendo en el fiasco conocido como "Pudreval".

Todo eso pasa con 25% de los niños en las escuelas con desnutrición, y entrando en una nueva fase de desabastecimiento. Sin controles de ningún tipo, sin ningún responsable, con la política gatopardiana de cambiar nombres.

El gobierno actual demostró que las autocracias petroleras también producen hambre. Seguro el profesor Sen no pensó nunca que se podía llegar tan lejos.

TALCUAL

8.2.09

Los países más pobres ya padecen hambruna

Josette Seeran es directa y vehemente. "La gente piensa que la crisis alimentaria provocada en 2007 por la subida de los precios de los alimentos ha terminado, pero no es así; la hay, y ahora más, agravada por la crisis financiera. Muchos países pobres pedían préstamos a los bancos para comida y ahora los bancos no les prestan el dinero". Según Sheeran, ésta es una consecuencia directa que se está plasmando en hambruna para los más pobres.

Josette es la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas.

Esta agencia de la ONU necesita más de cinco billones de dólares para llevar comida a unos 100 millones de personas en 77 de los países más pobres.

La gente piensa que la crisis alimentaria provocada en 2007 por la subida de los precios de los alimentos ha terminado, pero no es así; la hay, y ahora más, agravada por la crisis financiera. Muchos países pobres pedían préstamos a los bancos para comida y ahora los bancos no les prestan el dinero".

No lo digo yo sino ella. Josette sostiene que lo anterior trae como consecuencia hambruna para los más pobres que ya padecen algunos países.

"La economía de muchos países pobres depende de las remesas que les envían los inmigrantes; esto llega a representar el 25% del Producto Interior Bruto (PIB) en países como Nicaragua o Guatemala y hasta más del 40% en Tayikistán, donde hemos ayudado a miles de personas que se habían quedado sin nada por la falta de remesas. Quienes enviaban el dinero a la familia están ahora desempleados y las remesas han disminuido significativamente".

Con una crisis mundial que ellos no han provocado, los países no desarrollados se están llevando la peor parte: "El Banco Mundial prevé que la inversión externa en países en vías de desarrollo durante 2009 se reduzca a la mitad en comparación con el año 2007" (de un billón de dólares a tan solo 530.000 millones), explicó Sheeran.

Es necesario cubrir las necesidades principales para no abrir una brecha aún más grande entre ricos y pobres. "Con tan solo un 1% de lo que se ha propuesto dar en paquetes de rescate financiero y estímulo en los Estados Unidos y Europa, los países desarrollados podrían financiar todo el trabajo del PMA y marcar un hito en cuanto a la atención de otras necesidades alimentarias urgentes como, por ejemplo, dar de comer a los 59 millones de niños en edad escolar que padecen hambre y el establecimiento de un fondo de reserva para la adquisición y distribución de alimentos en las emergencias".

En un contexto en el que las economías más avanzadas se aprietan el cinturón, Sheeran espera que las colaboraciones con su agencia no sufran recortes. "El año pasado -apuntó- los países ricos hicieron su mayor aportación hasta la fecha, más de 30 millones de dólares; este año necesitamos que la ayuda se mantenga como sea".

19.12.08

Los pobres deberán esperar hastan el 2015

Se fue otro año sin soluciones efectivas al problema de la pobreza extrema que afecta a cerca de mil millones de seres humanos en el mundo, mientras las soluciones globales a la crisis alimentaria y financiera, continúan abocadas a mitigar los problemas emergentes de los riesgos que asumieron voluntariamente las más grandes transnacionales del planeta, dejando a su suerte a los pobres, a los que se les prometió que se trabajaría decididamente para que hasta el año 2015, la pobreza sea reducida por lo menos a la mitad.

Según el último informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el número de personas que pasan hambre en el mundo aumentó significativamente en 2008, y se sitúa ya en 963 millones, una cifra que podría incrementarse a causa de la crisis económica y financiera. Cuarenta millones de personas se sumaron en 2008 a los desnutridos de todo el mundo “debido principalmente al alza de los precios de los alimentos”, según estimaciones del informe anual de la FAO.

De esta manera, los ejecutivos de la FAO admitieron que, vista la situación actual, el compromiso adoptado en 1996 en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación para reducir a la mitad el número de desnutridos hacia 2015 podría no cumplirse antes de 2150. Diouf reconoció errores estratégicos, que habría que corregir invirtiendo más en la agricultura para aumentar la productividad. Para el Director General de la FAO, Jacques Diouf, “el 'Yes we can' (sí se puede) de Barack Obama puede funcionar para la crisis alimentaria, si cada uno desempeña su papel. Creo que al final prevalecerá el sentido común”, dijo Diouf.

El diagnóstico detalla que las causas de esta situación no han cambiado y que se refieren a “los problemas estructurales del hambre y la falta de acceso a la tierra, crédito y empleo, así como los elevados precios de los alimentos”.

Efectivamente, este es el principal problema, coincidente con lo que ocurre en Bolivia, donde la tierra y la riqueza están concentradas en muy pocas manos.

Recordemos que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su último trabajo de investigación, sobre los últimos tres años, confirma el crecimiento de la pobreza en el país. El informe reconoce que la economía el año 2007, creció en un 5 por ciento, pero que al mismo tiempo, el número de gente que vive bajo la línea de la pobreza aumentó en 166.869 personas.

Los informes oficiales identifican como pobres a seis millones de habitantes en Bolivia; de ellos, casi 3,7 millones de personas son extremadamente pobres. Sólo entre 2001 y 2008 se sumaron 300.000 nuevas personas que subsisten en situación de extrema pobreza en el país, según informe de la Fundación Jubileo.

El objetivo de reducir a la mitad el número de desnutridos en el mundo de aquí a 2015, como estaba previsto, requeriría “inversiones en los países pobres, de por lo menos 30 mil millones de dólares por año”, en los rubros de la agricultura y la protección social, precisó Hafez Ghanem, Subdirector de la FAO. Como van las cosas, la FAO teme que el hambre en el mundo sea reducida a la mitad recién para el año 2150.

Fuente: Jornada.net

1.6.08

Pobreza y comida cara: El hambre amenaza al mundo

La cumbre mundial de la alimentación en Roma comienza el martes próximo con un trasfondo pesimista por la doble disparada del costo de la comida y del petróleo. Y la falta de iniciativas que puedan frenar esta enorme calamidad.

Por: Julio Algañaraz | Clarin

Convertido en una de las grandes estrellas de la Conferencia, el presidente brasileño Lula da Silva llegó a Roma y de inmediato comenzó a preparar de inmediato el encuentro sobre Haití que ha organizado para ayudar a ese país a superar la crisis alimentaria.

Crecen las expectativas por la asamblea mundial sobre la crisis de alimentos que sesionará en la sede de la FAO ubicada en la capital italiana.


El panorama es dramático, porque los precios, que seguirán altos en la próxima década, van a interactuar negativamente con los cambios climáticos que castigan a millones de personas (cada vez será peor) y el desarrollo de los biocombustibles, que son la base de las energías renovables de origen vegetal para afrontar el encarecimiento fenomenal del petróleo.

Las alarmas mundiales se extienden en todo el mundo subdesarrollado pero también preocupan a los países ricos que comienzan a sentirse debilitados por la magnitud de la crisis. El planeta que se calienta difunde nuevas pestilencias y epidemias que se creían liquidadas, que atacan las cosechas, los animales y la gente.

Los expertos creen que si se hacen bien las cuentas son 1.300 millones los pobres del mundo que corren grandes riesgos de hambre, desnutrición, sed y de ser víctimas de desastres naturales.


Un tsunami silencioso pero devastador como los maremotos que arrasan zonas de Asia, se va extendiendo y promete causar migraciones bíblicas de poblaciones desesperadas que necesitan agua, comida y un poco de tierra fértil para autoabastecerse. No hay un estudio serio que en perspectiva no plantee este panorama sombrío, que favorecerá nuevas guerras, esta vez por necesidades tan imperiosas que no habrá discusiones ideológicas sino simples argumentos de supervivencia.


Un informe de los tantos que circulan entre los delegados que pululan por el centro de Roma y rinden homenaje a la magnífica gastronomía italiana, mientras leen y discuten este escándalo, señala que la producción mundial de cereales aumentó en 2007 un 5% y en 2008 crecerá otro 2,8% hasta sumar un récord de 2.164 millones de toneladas. Una paradoja difícil de explicar. Mucho más si se tiene en cuenta que teóricamente hay el doble de alimentos suficientes para dar de comer a los casi siete mil millones de habitantes de la Tierra.

Pero los precios de los alimentos suben a las estrellas y en el mundo ya han estallado varias "revueltas del pan". Basta mencionar a Egipto, Etiopía y Haití, con tumultos desgarradores.

Las cifras que aquí se manejan en la sede de la FAO, frente al Circo Máximo, donde los leones se comían a los cristianos, y a cuatro o cinco cuadras del Coliseo, demuestran que la producción de cereales crece, pero desciende netamente el volumen de alimentos a disposición de los seres humanos. Un caso ejemplar es el de México.

Cuando termine este año se calcula que habrá producido 195 millones de toneladas de alimentos, pero el 66% está destinado a los animales. Los cien millones de mexicanos se reparten el 34% restante para satisfacer sus necesidades de alimentos básicos, como granos, hortalizas, frutas y carnes.


Además, Europa, China, Estados Unidos, Brasil y Tailandia incentivan el consumo de biocarburantes con cereales y caña de azúcar. Los países ricos derrochan cifras impresionantes de alimentos que van a parar a la basura.

El diario londinense The Independent investigó y descubrió que familias, supermercados y productores ingleses descartan así 20 millones de toneladas de alimentos por un valor de 21 mil millones de libras esterlinas, o sea lo que bastaría para quitar el hambre a toda Africa en un año.


La misión de la conferencia a la que acudirán muchos líderes mundiales es ponerse de acuerdo en una estrategia que permita contener los precios, racionalizar los mercados y ayudar por lo menos los 22 países especialmente vulnerables, que importan alimentos y petróleo, carecen de agua suficiente, sufren epidemias y desastres climáticos.

Ochocientos noventa y dos millones de personas están en una situación muy difícil.


Los expertos dicen que hay que hacer el esfuerzo pero naturalmente son muy escépticos porque en el mundo hubo en los últimos treinta años muchas conferencias y la situación no ha cesado de agravarse.

En la blanca sede de la FAO, que el dictador Benito Mussolini construyó como el Palacio del Ministerio de las Colonias, la agencia de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha sido escenario de todo tipo de encuentros mundiales, estudios especializados y compromisos asumidos y casi nunca cumplidos por parte de las grandes y medianas potencias.


En los países pobres el 60-70% de los consumos se destina a los alimentos, mientras que en las naciones ricas el porcentaje oscila entre el 10% y 20%. La pobreza extrema, la escasez de agua, el consumo insuficiente de alimentos, representan el mejor emblema de cómo crece la injusticia y la desigualdad en este mundo de comienzos del siglo XXI.

Nunca como hoy los discursos deben ser el prólogo de acciones extraordinarias, porque la catástrofe está a la vuelta de la esquina.

28.4.08

Hambre y desnutrición

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Aunque es frecuente que estén asociadas, tienen diferente significado. Por hambre entendemos la necesidad de comer. Es una sensación visceral, independiente de la voluntad, biológica e indiscriminada.

Desafortunadamente la sienten por igual (y tal vez hasta en forma más intensa) quienes menos necesidades tienen de comer… los obesos.

Leer artículo completo en Bitácora Médica

29.11.07

Miseria y hambre en EEUU ... y en Venezuela también

..Miseria y hambre en EEUU

Aun cuando usted no lo crea y sin que le agreguemos una sola letra, por favor lea esta noticia que trasmite la agencia IPS, publicada el diario Ultimas Noticias:

"Más de 10 por ciento de los habitantes de Estados Unidos pasan hambre, según datos oficiales que permiten aseverar que los programas gubernamentales de asistencia alimentaria no pueden resolver el problema en el país más rico del planeta.

Más de 35 millones de personas en este país de 294 millones, sufrieron hambre el año pasado, 390 mil más que en 2005, de acuerdo con el último informe sobre Seguridad Alimentaria Hogareña del Departamento de Agricultura.

De ese total, 12,6 millones son niños. Esto significa que casi 20% de la población infantil de EEUU no tuvo suficiente comida o, si la tuvo, no puede dar por seguro que seguirá siendo así en el corto plazo.

El estudio, publicado el miércoles, coincide con el debate en el Congreso de un programa que incluye desde subsidios agrícolas hasta programas alimentarios para los pobres por cinco años.

"Estados Unidos es la única nación rica que se permite tener gente que pasa hambre en su territorio", dijo el presidente de la organización no gubernamental Pan para el Mundo, David Beckmann.

Jim Weill, presidente del Centro de Investigación y Acción en Alimentos, considera que la situación se agravó desde diciembre de 2006, cuando se realizó el último estudio.

"El costo de la comida, la energía y la vivienda sigue aumentando, mientras los salarios se congelan o bajan", agregó.Según datos oficiales, 10,4 por ciento de los adultos en EEUU y 17,2% de los niños pasaron hambre en 2006. En este mismo año había 36,5 millones de pobres, casi tantos como el año anterior." ¿Cómo les parece?

Quien haya viajado a Nueva York, debió haber conocido a escasas cuadras de su centro financiero, Wall Street, la Plaza de los Indigentes, espacio público donde tienen su centro de operaciones decenas de miles de indigentes, los cuales carecen de ayuda oficial a su tragedia y quienes periódicamente son recogidos en caravanas de autobuses de la Municipalidad para luego dejarlos botados (así como se lee…botados) a cien o doscientos kilómetros de la ciudad con una ración de comida y una cobija si esa acción de “solidaridad” humanitaria ocurre en invierno.

Miseria y Hambre en Venezuela