
3.2.09
Aumentan los pobres en las entrañas de Buenos Aires

6.11.08
EEUU es un país rico y avanzado mientras que Argentina es pobre
Por Mary Anastasia O'Grady"Es imposible introducir en una sociedad un mayor cambio y un mal mayor que este: la transformación de la ley en un instrumento para el saqueo".
—Frederic Bastiat, La Ley, 1850
Nuestro tema de hoy no es el plan de "cambio" de Obama para "compartir la riqueza". Pero los lectores que quieran saber lo que le pasa a una nación que legaliza el saqueo —como denominó el economista francés del siglo XIX a la toma de posesión de la propiedad privada para fines socialistas— querrán prestar la misma atención.
Argentina es una República Constitucional con muchos parecidos históricos con Estados Unidos. Tiene una rica herencia de inmigrantes y abundancia de recursos naturales. La diferencia es que EEUU es un país rico y avanzado mientras que Argentina es pobre.
¿Cómo se rezagó tanto Sudamérica? Una explicación se remonta 90 años atrás, cuando la Corte Suprema de Argentina empezó a atacar los derechos a la propiedad como una forma de combatir la desigualdad económica. Los políticos argentinos aprendieron rápidamente que el saqueo legalizado era su camino hacia el poder.
La historia todavía se está escribiendo y el último capítulo debería atemorizar a los estadounidenses.
Tras elevar el gasto estatal y golpear a todos los capitalistas posibles durante siete años consecutivos, el gobierno argentino, que se desplomó en 2001, se está quedando de nuevo sin dinero.
No es una sorpresa. A lo largo de varios años, los analistas han advertido que la inflación, el proteccionismo comercial, el caso omiso a los contratos y los impuestos confiscatorios tuvieron un efecto negativo sobre los flujos de capital.
Los mismos analistas advirtieron que las tasas de inversión inferiores a lo esperado serían un problema cuando la economía global empezara a desacelerarse y terminara el auge de los bienes básicos. Pero el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y su esposa, actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner, habían prometido un cambio en Argentina y no querían escuchar. Pensaron que tendrían mejores rendimientos promoviendo la lucha de clases mientras incrementaban el gasto público.
Era predecible que los ingresos dejarían de ser suficientes para soportar los gastos crecientes. El único misterio era cuándo se daría el golpe y qué tan profundo sería el saqueo para financiar la diferencia.
El 21 de octubre, Cristina Kirchner dio fin al suspenso al anunciar que el sistema de pensiones del país –con reservas de US$30.000 millones y un flujo de US$5.000 millones anuales— se convertiría en propiedad del gobierno.
Kirchner defendió su decisión de tomar el control de los activos pensionales diciendo que el mercado es muy arriesgado para los ahorros de jubilación y que los retornos obtenidos por los administradores de fondos del sector privado no eran adecuados.
Esa es una acusación muy fuerte si se considera que el retorno promedio anual de los administradores de fondos argentinos fue de 13,9% en los últimos 14 años. Pero es aún más absurdo si se comparan los rendimientos del sector privado con los del sistema público de seguridad social de reparto simple en las últimas cuatro décadas.
La semana pasada, el columnista de La Nación Adrián Ventura les recordó a sus compatriotas esta "historia de fraudes estatales". En los años 60, "la ley garantizaba a los jubilados el 82% del sueldo", escribe Ventura. Pero "se volvió imposible de calcular". ¿Cómo es posible? La respuesta es que el gobierno no reveló las cifras verdaderas de inflación y, de manera más amplia, los políticos no tenían ningún interés en proteger los activos. "Los gobiernos hicieron poco para mantener el compromiso de pagarles buenas jubilaciones a los trabajadores", explica Ventura, "e hicieron mucho para apropiarse de sus fondos".
El columnista no sólo estaba dando una clase de historia. Le estaba recordando a los defensores del cambio que plus ça change, plus c'est la même chose (cuanto más cambian las cosas, más siguen siendo iguales). Actualmente, el banco central de Argentina está acusado de manipular los datos de inflación y debido a que los políticos han gastado como locos, en el curso del próximo año, el gobierno tendrá un déficit de financiación de US$10.000 millones.
Por ley, la mitad de los activos administrados por los fondos privados ya están invertidos obligatoriamente en deuda del gobierno. Pero no es excesivo sospechar —tal como lo hace más del 70% de los entrevistados en una encuesta en Buenos Aires la semana pasada— que Cristina Kirchner no está actuando para obtener mejores rendimientos sino para hacerse con el control del dinero antes de las elecciones legislativas y provinciales del próximo año.
Ventura hace eco de los temores de muchos cuando escribe que la decisión de Kirchner "casi no impone límites al manejo que se puede hacer de ese dinero y, si los hubiera, nada impediría que el Gobierno los modificara o desconociera".
Los sufridos saben muy bien que una vez se convierte en un instrumento de confiscación no hay límite a los problemas que la ley puede causar. Y en Estados Unidos se sabe que cuando el gobierno es muy intervencionista, las cosas pueden empeorar.
2.11.07
"En un país que crece un ocho por ciento anual no se explica que existan 8 millones de pobres y 1 millón de desocupados"
No es aquí en Venezuela sino en Argentina. El titular de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), Hugo Yasky, amenazó con "no participar de la "concertación" convocada por la electa presidente Cristina Fernández, al advertir que "no" discutirá "ningún pacto social que no tenga como eje la distribución de la riqueza".En declaraciones, Yasky aseguró que "el mandato que tenemos es que si la convocatoria no es para discutir la justa distribución del ingreso y la democratización de la sociedad en el marco de una paritaria social, no vamos a ir".
Si bien el docente manifestó "desconocer" los alcances de la convocatoria oficial, señaló que la CTA "viene luchando para que de una vez por todas el Gobierno Nacional asuma como política de Estado la distribución equitativa de la riqueza".
Yasky explicó luego que la CTA se mantiene expectante en cuanto a la posibilidad de que con la convocatoria oficial "se intente una vez más ponerle un techo a los futuros aumentos de salarios y no a las ganancias de los empresarios".
"En un país que creció un ocho por ciento anual en los últimos cuatro años, no se explica que existan ocho millones de pobres y un millón de desocupados", destacó el dirigente.
No obstante, el jefe sindical dejó en claro que el ámbito tripartito en el que participan trabajadores, empresarios y el Estado, es el ámbito que por excelencia tendría que ser el propicio para definir políticas salariales y de empleo", porque "de definir los niveles de explotación de los trabajadores se encarga el mercado por sí solo", acotó.
De esta forma, Yasky graficó la postura de la Central de cara a la convocatoria a la "paritaria social" a la que convocó el gobierno y del que participarán, además de los trabajadores, el sector empresario, funcionarios del gobierno y organismos de cultura, entre otros.
30.10.07
Cristina Fernández combatirá la pobreza

La presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner afirmó que el combate contra la pobreza y la desocupación serán sus prioridades, junto con la educación y la salud.
"Pobreza, desocupación, educación, salud, lo que tenga que ver con mejorar la calidad de vida de los ciudadanos", serán las prioridades, dijo la presidenta electa durante una entrevista en el programa "Desde el llano", que se emite por la televisora Todo Noticias.
En otro tramo del reportaje, Cristina Fernández dijo que "para que haya diálogo hace falta algo más que un gobierno dispuesto, hacen falta que los medios de comunicación tengan un relato acorde con la realidad y los empresarios y los sindicalistas deben participar para que haya acuerdos de consensos mínimos".
Acerca del tema seguridad, Cristina Fernández dijo que "el Presidente (Néstor Kirchner), luego de la entrevista con el jefe de gobierno electo (Mauricio Macri) le dijo que iba a tener la ley que permitiera que el gobierno de la ciudad de Buenos Aires tuviera su policía. Esto el parlamento lo sancionó y modificó la ley Cafiero".
Agregó que a la seguridad no la concibe "con un plan diferente con lo que tiene que ver con el modelo económico vigente. Un plan de seguridad con una tasa de desocupación de dos dígitos, una Argentina con desocupados es insegura por propia definición".
"Es evidente que va a haber una natural inclinación de quien no tiene trabajo a ingresar al mundo del delito. Por lo tanto la primera cuestión es sostener un modelo económico y de desarrollo social que permita que más gente tenga más trabajo mejor remunerado", indicó.
Añadió que "la otra cuestión tiene que ver con educación, con salud, el tema de la droga, del ’paco’, es una cuestión vinculada".
En ese sentido, dijo que "creo que hay que combatir las drogas desde un aspecto institucional, pero también de organización social".
"La gente de la droga abarca todos los sectores, donde adquiere mayor problema es entre quienes tienen menor poder adquisitivo que para hacerse de la droga delinquen y hacerse del ’paco’ es mucho peor", puntualizó.
Remarcó que "hay que organizar contención institucional, social, no hay un modelo único. Hay que trabajar mucho en esto socialmente".
Cristina Fernández explicó que "hay que hacer una articulación concibiendo el Estado como aquel que tiene que actuar en beneficio de aquellos que son más débiles".
Sobre el sistema de partidos políticos, opinó que se puede dar un realineamiento "a través de agrupaciones de centroizquierda y centroderecha sin perder tampoco las identidades de partidos".
"Va a haber un lento realineamiento. Hubo una diáspora del partido radical y la formación de varios partidos personales. Nosotros no hemos renegado de nuestra identidad peronista, yo siempre me he sentido parte del peronismo. Yo no digo justicialista, yo digo peronista, una experiencia de historia generacional", subrayó.
Más adelante, Cristina Fernández destacó que "hemos resituado nuestro lugar en América latina. Nos habíamos ido de casa creyendo que éramos socios de los grandes, pero en definitiva uno es socio de los grandes no por declaraciones políticas sino por volumen económico".
"Tenemos un rol que cumplir en América latina, para tener más identidad, más complementariedad y de esa manera relacionarnos con otros bloques", finalizó.
Fuente: Telam
24.3.07
En Argentina no hay revolución: aumentó la brecha entre ricos y pobres
Dice una nota en el diario Clarín de Buenos Aires:"Los que viven en el 10 por ciento de los hogares más pobres reciben 65 pesos por mes. Y los que viven en el 10 por ciento de los hogares más ricos disponen de 2.226 pesos mensuales. De este modo, cada integrante de las familias más ricas percibe 34,2 veces más que el de la vivienda más pobre.
Esos datos del INDEC (*) marcan, concretamente, que volvió a aumentar la distancia entre los más ricos y los más pobres. Ya es de 32,1 veces. Desde la conducción del Ministerio de Economía y desde la Presidencia de la Nación se objetaron estas conclusiones, se invalidó la metodología de la investigación, que es la misma que se utiliza para obtener otros indicadores del mundo social y económico en el país.
El empleo, como tal, no ha pasado por grandes cambios en los últimos años. El 50 por ciento es registrado, en blanco. El otro 50 por ciento se divide entre el empleo en negro y el cuentapropismo que carga con un amplio campo informal. La CTA ha señalado que el empleo registrado que se genera percibe retribuciones salariales inferiores a las históricas".

