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19.4.09

El muro de la miseria ya divide a Río de Janeiro

Pobres y ricos divididos

Once favelas son cercadas para contener su expansión y luchar contra la droga

FRANCHO BARÓN - Río de Janeiro -

En el acceso principal a la favela Morro Dona Marta, enclavada en un precioso cerro del barrio carioca de Botafogo, se respira un ambiente tan apacible que no parece la misma entrada al suburbio donde hace unos meses el ruido seco de los disparos formaba parte de la vida cotidiana de los vecinos. Hoy los colegiales van y vienen sin temor alguno, hay un mercadito en plena efervescencia y un pequeño puesto de vigilancia con varios agentes de la Policía Militar que charlan relajadamente recostados en sus sillas, algunos de ellos con el chaleco antibalas desabrochado. Aquí no suena un tiro desde hace meses.

Desde el pasado diciembre, las calles están totalmente limpias de narcotraficantes en activo. En noviembre de 2008, la Policía Militar ocupó la favela sin misericordia; se enfrentó a los criminales cuerpo a cuerpo, conquistando cada palmo de sus angostas callejuelas, cada una de las casuchas sospechosas de dar cobijo al enemigo. Corrió la sangre durante días. Varios presuntos criminales murieron en los enfrentamientos, otros emprendieron la huida hacia los bosques selváticos que rodean Dona Marta.
Circulan informaciones de que estos narcos están refugiados en favelas vecinas y que continúan dedicándose a labores poco académicas, si bien la policía celebra uno de los mayores éxitos de los últimos años en el combate con las redes criminales: haber metido en cintura a una de las favelas más insurgentes de la zona metropolitana de Río e imponer en ella una paz sostenible en el tiempo. Para ello es necesario que más de cien agentes pertrechados con armamento de guerra ocupen las 24 horas del día las laberínticas calles de Dona Marta. La calma, por lo tanto, pende de un hilo.

En la zona alta de la favela se construye desde hace dos meses un muro que inicialmente pasó inadvertido para la prensa. El paredón, que se abre paso en medio de la vegetación a unos cincuenta metros de las últimas chabolas de la comunidad, es de aspecto penitenciario y llega a tener en algunos tramos hasta cinco metros de altura. Entre 30 y 40 hombres acarrean, cubo a cubo, el hormigón armado con el que se está irguiendo el cerco, que avanza lento y que ya ha alcanzado una longitud de 60 metros. "Esto no hay quien lo eche abajo", comenta, ufano, el maestro de obra, refiriéndose a los materiales que se están usando: hierro, ladrillos de gran porte y hormigón armado.

Dona Marta es la primera de las 11 favelas ubicabas en las áreas nobles de Río. Antes de que termine este año serán cercadas por un total de 11 kilómetros de muro. La iniciativa ha partido, con gran sigilo, del Gobierno del Estado de Río, que oficiosamente actúa en connivencia con la alcaldía de la ciudad. No es la primera vez que las autoridades intentan llevar a cabo una medida que siempre ha sido objeto de gran polémica para la opinión pública brasileña, mayoritariamente en contra de recurrir al hormigón para resolver el problema del crecimiento de las favelas.

En otras ocasiones, los políticos esgrimieron el argumento de la seguridad pública para justificar la drástica medida, pero nunca consiguieron el apoyo popular. Esta vez han optado por rebautizar el muro como "ecolímite" para poner el énfasis en los aspectos más medioambientales y campestres del proyecto.

Según se afirma desde EMOP, la empresa pública encargada de las obras, la única finalidad del muro es frenar la deforestación de los bosques atlánticos que antaño cubrían como un manto los cerros cariocas y que con el crecimiento de las favelas están en peligro de desaparición. Lo que nadie ha explicado aún es por qué hasta ahora sólo se ha proyectado el levantamiento de muros en las favelas ubicadas en los barrios de São Conrado, Gávea, Leblon, Ipanema, Copacabana, Leme, Urca y Botafogo.

Es decir, los barrios de Río clasificados como "nobles" por las agencias inmobiliarias. Nada se ha dicho aún sobre la puesta en marcha de medidas similares en la zona norte u oeste de la ciudad, mucho más deprimidas y donde también hay favelas rodeadas de vegetación protegida.

Según el Instituto Municipal de Urbanismo Pereira Passos, el área ocupada por las favelas en Río de Janeiro aumentó un 6,88% entre 1999 y 2008. Sin embargo, las 11 favelas seleccionadas para el proyecto experimentaron una media de crecimiento muy inferior durante el mismo periodo (1,18%). En el caso de la comunidad de Dona Marta no se ha registrado ninguna expansión, sino una disminución de casi el 1% del terreno ocupado en la última década. De las 11 comunidades, Rocinha y Vidigal se encuentran enclavadas en unas espectaculares laderas con vistas al mar en medio de los barrios más ricos de la ciudad: São Conrado y Leblon. Estas dos favelas acogerán los muros de mayor longitud.

El sociólogo Ignacio Cano, experto en seguridad pública y violencia en Río de Janeiro, afirma que "la necesidad de parar la expansión de construcciones irregulares en zonas de protección ambiental no debería afectar sólo a las favelas, ya que también hay áreas de lujo que se expanden de manera descontrolada". Cano también apunta a medios menos agresivos para alcanzar los mismos objetivos, como la instalación de pivotes demarcadores de las áreas aptas para la construcción, el control aéreo permanente y la demolición de toda vivienda que viole esa línea roja.

"Es evidente que el muro servirá, en realidad, para dificultar que los narcos huyan entre la maleza cuando la policía ocupe la favela en busca de delincuentes", comenta a El País un líder comunitario de una favela afectada por el paredón de la discordia.

"Lo que pasa es que no quieren entender que el narcotráfico, cuando quiera hacerlo, va a reventar ese muro con explosivos, o por lo menos le abrirá agujeros para que las vías de escape sigan existiendo".

Efectivamente, la medida parece más un intento de asestarle un golpe maestro a las redes criminales que controlan la venta de drogas y la vida cotidiana de muchas favelas. Ante las frecuentes operaciones policiales que suelen degenerar en brutales fuegos cruzados, los delincuentes siempre cuentan con la última opción de emprender la fuga a través de las zonas boscosas que rodean estos suburbios. Con frecuencia, los narcos también invaden favelas controladas por facciones criminales rivales a través de la maleza, de manera que dificultarles la movilidad por medio de barreras físicas podría suponer una nueva y aun inexplorada forma de estrecharles el cerco.

Los habitantes de Dona Marta no critican el muro abiertamente. Unos simplemente dicen que les molesta no continuar teniendo acceso directo al bosque para recolectar frutas silvestres de temporada. Otros necesitan algunos minutos de conversación para acabar admitiendo, siempre preservando su identidad, que se sienten más segregados con la construcción de estos cercos de hormigón.

"Esto no es más que una manera de tenernos más controlados, de que molestemos menos a la gente que vive en el asfalto", comenta uno de los habitantes de la favela mientras observa con visible desagrado una fila india de hombres uniformados de azul que pasan transportando grandes tablones destinados a los pilares del muro.

La polémica está servida en Río de Janeiro una vez más. Dona Marta es un lugar idílico y apacible en comparación con otras favelas, como Rocinha, Pavao Pavaocinho o la ladera de los Tabajaras. La gran pregunta ahora es ¿qué ocurrirá cuando el muro llegue en los próximos meses a estas otras favelas, donde el narcotráfico campa a sus anchas y se muestra irreductible ante el poder público? (El País)


Río: Trabajos en el muro para contener el crecimiento de las favelas.

Lea Polémico muro contra la expansión de las favelas, en el diario mexicano La Jornada.com

24.2.09

Venezuela registró la tasa más alta de miseria entre 60 países

Una familia de indigentes zulianos.

- La elevada inflación ha provocado que las medidas económicas sean menos efectivas

Suhelis Tejero Puntes/El Universal

Venezuela no logró avances en la implementación de medidas que permitieran una política económica efectiva. De acuerdo con la medición realizada por la agencia Bloomberg, Venezuela llegó al último lugar en un conteo entre 60 países de todo el mundo, con un porcentaje de 36,8% de tasa de miseria.

El indicador, creado por el economista estadounidense Arthur Okun, es el resultado de la suma de la tasa de inflación y la de desempleo de cada país que, según el experto, demostraba si una nación desarrollaba políticas económicas desastrosas o, por el contrario, acertadas.

Venezuela, que registró al cierre del año pasado una desocupación superior a 6% y una inflación cercana a 31%, comparte los últimos cinco peldaños del informe con países como Suráfrica, Ucrania, Egipto e Islandia.

Si bien el porcentaje de desempleados se ha reducido consecuentemente en el país, no ocurre igual con el índice de precios al consumidor. Esto provoca, basado en la definición de la tasa creada por Okun, que otros factores importantes como el crecimiento económico, por ejemplo, no permean hacia las capas sociales si en el camino se mantiene una alta inflación o un elevado grado de desocupación.

De acuerdo con los datos suministrados por Bloomberg, que se encarga de realizar el análisis cada año, el país retrocedió un puesto con respecto al período anterior, cuando había registrado un índice de 30,3% que colocaba a Venezuela en el penúltimo lugar de la lista.

Entre las naciones latinoamericanas, México tiene las mejores condiciones, con una tasa de miseria de 10,6%, seguido de Brasil y Chile, con 12,54% y 13,8%, respectivamente.

Le siguen naciones como Argentina, Perú, Uruguay, Colombia y, por último, Venezuela.

La tasa de inflación, en el marco de una economía sometida a controles de cambio y de precios, no ha podido ser controlada por el Ejecutivo, mientras que el desempleo ya alcanzó el punto en que será difícil reducirlo más, según han reconocido funcionarios en el pasado.

Si bien el Gobierno nacional califica como un éxito su lucha contra la pobreza, en el transcurso del año pasado surgieron las primeras señales que indican la erosión que genera en los ingresos salariales la elevada inflación que sufre el país.

Analistas como el sociólogo Luis Pedro España, de la UCAB, han señalado que el avance de los precios es un factor de riesgo en la lucha contra la exclusión social.

En Venezuela la tasa de la pobreza medida por ingresos cerró en 26% en el año 2008, según reportó el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En otros aspectos, la Organización para el Desarrollo Industrial de la ONU indicó en un informe que los países más pobres necesitan ayuda de los más ricos para explotar las manufacturas, en lugar de los recursos naturales o la agricultura, si quieren salir de la pobreza.

La agencia de noticias Reuters reportó que el ente de la ONU señaló que los países pobres deben fabricar más y tener mejores accesos a los mercados para expandir sus economías.

Kandeh Yumkella, director de la entidad, dijo que un fracaso en ayudar a cerca de 1.000 millones de los más pobres de 60 países que viven con menos de un dólar por día podría generar una migración masiva y aumentar la inseguridad mundial.

El funcionario agregó que la crisis financiera no debe usarse como excusa para impulsar medidas proteccionistas que podrían dañar a los más pobres.

Las exportaciones manufactureras representaron 81% de los envíos mundiales registrados en 2005, señaló el funcionario. Mientras las materias primas pueden dar una fuente de dinero fácil, los países pobres con grandes recursos naturales a menudo ven caer la producción industrial durante un auge de las materias primas.

Los descubrimientos de oro o petróleo pueden absorber mano de obra, elevando el precio de los bienes y alejando a la economía de las exportaciones, advierte el informe.

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Venezuela Analítica publió este artículo hace 9 años y parece que fue ayer:

Miseria y pobreza en Venezuela
Alexander Guerrero E.

Viernes, 31 de marzo de 2000

Los índices de miseria constituyen una manera fácil para que legos, se encuentren estos en los centros de tomas de decisiones de políticas publicas, léase gobiernos y parlamentos, y privadas – corporaciones, lobbies, comunicadores, etc.- puedan comprender que la relación de unas cuantas variables económicas, sociales, financieras, puede dibujar y graficar con un elevado grado de simplicidad el deterioro – comparativo- de la calidad de vida de los ciudadanos que habitan determinado entorno social. Así se han construido los índices de miseria en lo económico y social, financiero, tributario etc. El primero en utilizar un indicador de esa naturaleza – índice de miseria - fue el Profesor Robert Barro (Harvard) en oportunidad de comparar el desempeño económico de los gobiernos de Carter, Reagan y Clinton.

De cualquier manera, el índice gráfica sintéticamente los resultados y el desempeño económico de los diferentes gobiernos. En el caso del índice de miseria que relaciona inflación y desempleo se construye al mismo tiempo para discutir la supuesta relación inversa que existiría entre inflación y desempleo, y que el pensamiento keynesiano y socialista de todo linaje ha otorgado a esa relación, justificando con ello las perversas intervenciones de los gobiernos en la economía, y que el desarrollo tecnológico ha convertido en nuevos paradigmas en materia de empleo e inflación, precisamente porque en el periodo de Reagan, por ejemplo, no solo se notó una caída del desempleo en USA - que hoy se mantiene- sino también una caída de la inflación. Un proceso similar ocurrió en Inglaterra e Italia, así como en muchas naciones asiáticas y latinoamericanas, cuestionando la validez del paradigma keynesiano - socialista de que a mayor inflación menor desempleo y que aun tiene muchos seguidores en nuestro país, no solo en la academia sino donde se toman decisiones en políticas públicas y privadas.

Para el caso que nos interesa en esta nota, es observar esos índices en los últimos años, para divisar el deterioro de la calidad de vida del venezolano y el empeoramiento del entorno (macro)económico en el cual viven consumidores, trabajadores, inversionistas. De la evolución de esos índices se puede concluir con plena confianza científica que el empeoramiento de la calidad de vida y el deterioro del entorno económico ha obedecido fundamentalmente a recurrentes errores en materia de políticas publicas y en costosas decisiones de política económica ejecutadas en los últimos años con cargo al deterioro de la calidad de vida del venezolano.

Una muestra de ese deterioro lo refleja el índice de miseria que relaciona la inflación y el desempleo. Así, por ejemplo, se observa una ampliación y crecimiento de la pobreza – concepto que homologamos por miseria- entre 1997 y 1999, cuando independiente de la desaceleracion del indicador inflacionario de un 100% en 1996, a un 42% en 1997, 31% en 1998 y 20% en 1999, el indicador de desempleo muestra una evolución contraria con tasa de desempleo alrededor de 20% en 1999, 15% en 1998, y 11% en 1997. El índice de miseria muestra en ese sentido no solo la caída del nivel de vida en esos años, sino el deterioro del entorno económico en el cual se vive. Ese índice de miseria compuesto de la suma de los indicadores de inflación y desempleo ajustado por la tasa de crecimiento económico ocurrido en ese periodo muestra un índice de 48 en 1997, 47 en 1998 y 48 en 1999, mientras en 1978 era apenas de 12. La evolución de ese índice muestra el deterioro de la calidad de vida del venezolano a la fecha. Para obtener una visión comparativa veamos que la mayoría de los países del área muestran índices de miseria menores a 20. Las economías industrializadas y las pujantes economías asiáticas el índice se ubica por debajo de 10.

En otros índices de miseria, como el que discute las presiones tributarias, y el que refleja las condiciones financieras en un país también mostramos resultados deplorables, lo cual deja mucho que decir, del desempeño en materia económica de los últimos gobiernos, y que en todo caso deben servir de elementos de juicio para que durante la rápida campaña electoral que actualmente transcurre se discuta de manera profusa los planteamientos en materia de políticas públicas y las correcciones que se le presentarán al elector venezolano para hacer su mejor selección del liderazgo político para los próximos años.

El índice de miseria de impuestos muestra que en medio de extensos periodos de contracción económica, los impuestos se han incrementado, así como las contribuciones a los mecanismos de la seguridad social y los impuestos indirectos (IVA), todos los cuales muestran hasta el presente un incremento considerable, coadyuvando el entorno depresivo que vive la economía venezolana desde hace años. Hoy pagamos mas impuestos y crecemos menos, a diferencia de ayer donde creciamos mas y pagabamos menos impuestos.

El índice de miseria que destaca las condiciones financieras construido en base a tasas de interés, capitalización bursátil, depreciación de la moneda e inflación, también muestra las pobres condiciones financieras que existen en Venezuela y que en los últimos dos años se han visto empeoradas por el elevado riesgo político que han introducido en la economía los inciertos cambios políticos, la nueva constitución y el discurso oficial sobre la materia económica y financiera y que erróneamente e irresponsablemente culpa a un supuesto neoliberalismo la carga de los errores que recurrentemente se comenten en decisiones equivocadas en materia de políticas publicas.

29.11.07

Miseria y hambre en EEUU ... y en Venezuela también

..Miseria y hambre en EEUU

Aun cuando usted no lo crea y sin que le agreguemos una sola letra, por favor lea esta noticia que trasmite la agencia IPS, publicada el diario Ultimas Noticias:

"Más de 10 por ciento de los habitantes de Estados Unidos pasan hambre, según datos oficiales que permiten aseverar que los programas gubernamentales de asistencia alimentaria no pueden resolver el problema en el país más rico del planeta.

Más de 35 millones de personas en este país de 294 millones, sufrieron hambre el año pasado, 390 mil más que en 2005, de acuerdo con el último informe sobre Seguridad Alimentaria Hogareña del Departamento de Agricultura.

De ese total, 12,6 millones son niños. Esto significa que casi 20% de la población infantil de EEUU no tuvo suficiente comida o, si la tuvo, no puede dar por seguro que seguirá siendo así en el corto plazo.

El estudio, publicado el miércoles, coincide con el debate en el Congreso de un programa que incluye desde subsidios agrícolas hasta programas alimentarios para los pobres por cinco años.

"Estados Unidos es la única nación rica que se permite tener gente que pasa hambre en su territorio", dijo el presidente de la organización no gubernamental Pan para el Mundo, David Beckmann.

Jim Weill, presidente del Centro de Investigación y Acción en Alimentos, considera que la situación se agravó desde diciembre de 2006, cuando se realizó el último estudio.

"El costo de la comida, la energía y la vivienda sigue aumentando, mientras los salarios se congelan o bajan", agregó.Según datos oficiales, 10,4 por ciento de los adultos en EEUU y 17,2% de los niños pasaron hambre en 2006. En este mismo año había 36,5 millones de pobres, casi tantos como el año anterior." ¿Cómo les parece?

Quien haya viajado a Nueva York, debió haber conocido a escasas cuadras de su centro financiero, Wall Street, la Plaza de los Indigentes, espacio público donde tienen su centro de operaciones decenas de miles de indigentes, los cuales carecen de ayuda oficial a su tragedia y quienes periódicamente son recogidos en caravanas de autobuses de la Municipalidad para luego dejarlos botados (así como se lee…botados) a cien o doscientos kilómetros de la ciudad con una ración de comida y una cobija si esa acción de “solidaridad” humanitaria ocurre en invierno.

Miseria y Hambre en Venezuela

17.10.07

No lo digo yo, sino la p...

.
Pobreza y Miseria no son lo mismo


Eso. No lo digo yo, sino la P... Graná:

" ...pese a que en nuestra suciedad de malestar inducido se nos quiera se nos quiera hacer creer que pobreza y miseria son la misma cosa, no son términos sinónimos. Quizá podrían ser conónimos, como nos ha enseñado recientemente el indomable viejo profesor universitario de Filosofía Gustavo Bueno.


En una sociedad campesina organizada puede que haya pobreza en muy diferentes niveles, esferas o planos. Sea que sus historias estén relacionadas con niveles de apropiación y distribución de la alimentación, del conocimiento de la escritura literaria, de la salud corporal, etc. Pero sus habitantes no tienen porqué ser unos miserables y padecer una miseria tan absoluta que su única preocupación consista en pensar constantemente en el modo y manera de hacerse con la riqueza del Otro.

En las sociedades urbanas sí que existe miseria. En muchos casos el que la padece no tiene mecanismos para saber con certeza cómo han llegado otros seres tan semejantes a él a disponer de una acumulación tan enorme de riqueza. Y esa invisibilidad le desarrolla las ideas de robo o de apropiación indebida.

En las deformaciones sociales capitalistas sería muy fácil erradicar las condiciones de pobreza, pero es muy compleja la eliminación de la pobreza. A día de hoy la pobreza tiene que ver muchísimo con valores éticos como la austeridad, la firmeza o la generosidad que no se deberían de exterminar nunca de la faz de la Tierra.

Como ha mostrado con tanta agudeza Santiago Alba Rico en su espléndido libro Capitalismo y nihilismo el hambre no tiene tanto que ver con la pobreza o con una cultura de la escasez y la austeridad, como con la lógica voraz y predatoria de la acumulación primitiva -radicalmente salvaje y caníbal- de capital.

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