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10.1.11

En dos años los más pobres han sufrido una inflación de 64%

  • La devaluación de la moneda impulsará el costo de los servicios de salud
  • En 2010 el costo de los servicios hospitalarios, que básicamente incluyen operaciones quirúrgicas, se incrementó 27%
Víctor Salmerón @vsalmeron

La aceleración en el incremento de los precios no afecta de igual manera a todos las capas de la sociedad. Las estadísticas del Banco Central registran que entre 2008 y 2010 el estrato más pobre ha soportado una inflación de 64% mientras que el más pudiente sufre un embate de 60%.

Los alimentos absorben 45% del salario de las familias más humildes y este es el rubro donde el avance de los precios se siente con mayor intensidad, esto explica por qué la inflación golpea principalmente al estrato de menos ingresos.

Solo en los últimos doce meses el precio de los productos agrícolas acumula un salto de 55,1% en un entorno donde la expropiación de fincas aleja la inversión y el Gobierno se ha visto forzado a permitir ajustes en los precios regulados para evitar un aumento más pronunciado de la escasez.

Todo apunta a que en 2011 los alimentos seguirán absorbiendo una porción muy importante del ingreso familiar.

La administración de Hugo Chávez devaluó la moneda y el tipo de cambio para las importaciones de alimentos básicos y medicinas aumentó 65% desde 2,6 bolívares por dólar hasta 4,30 bolívares por dólar.

El resultado es que en los próximos meses vendrán nuevos ajustes en los precios regulados, a lo que se añade que a escala mundial el costo del trigo, arroz y el maíz se encuentran en el punto más alto desde 2008.

La devaluación también aumenta el costo de las importaciones de medicinas y equipos terapéuticos que en los últimos doce meses ya acumulan un alza de 17,8%.

De acuerdo con los datos del sector farmacéutico, alrededor de dos mil fármacos, esto es un 30% de la cartera de productos del mercado local, están regulados por las autoridades. En buena medida, se trata de los medicamentos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica como "esenciales".

Lo previsible es que el ajuste cambiario también impacte el costo de los servicios hospitalarios que básicamente incluyen operaciones quirúrgicas y en 2010 ya aumentaron 27%.

En general el incremento de los precios ha superado con creces a las mejoras en el salario y el consumo privado, pieza esencial para el crecimiento de la economía que acumula dos años en retroceso.

Si se observa el gasto de las empresas y las personas dentro del país, algo que técnicamente los economistas denominan la demanda agregada interna, 58,8% corresponde al consumo y el resto a inversión.

Así, la debilidad del consumo privado, que muestra un descenso de 5,9% en los últimos dos años, resta fuerzas a la posibilidad de que la economía salga a flote y deje atrás la recesión.

Dispuesto a controlar el crédito al consumo, considerado como superfluo, el Gobierno impulsó la reforma a la Ley de Bancos que limita el financiamiento con tarjetas, una tuerca esencial en el motor del crecimiento económico y en el presupuesto familiar.

Banqueros consultados explican que el uso de las tarjetas de crédito no solo está asociado a la compra de ropa, zapatos y demás productos que el Gobierno puede catalogar como no básicos en su cruzada por lo que denomina el "consumo necesario".

La clase media también utiliza las tarjetas de crédito para incrementar el dinero que efectivamente dispone al cierre de cada quincena y cancelar alimentos, medicinas, clínicas e incluso, el costo de los colegios privados.

De acuerdo con los datos de la Superintendencia de Bancos dos entidades financieras privadas ya superan el límite establecido para el financiamiento con tarjetas de crédito y otro grupo se encuentra cerca del techo.

La ley otorga 180 días para adecuarse y si en definitiva no se flexibiliza la norma los bancos tendrán que escoger entre un abanico de opciones que incluiría menos entrega de nuevas tarjetas y revisión del cupo disponible para cada cliente.

Algunos datos:

- La clase media utiliza los servicios hospitalarios privados por las deficiencias que presenta en la red de hospitales públicos.

- Al incremento en el costo de las medicinas y las operaciones qurúrgicas se añade que las consultas odontológicas y médicas aumentan 33,6% en 2010, así como el alza de las pólizas de seguros.

- El consumo privado como porcentaje del PIB se ubicó en 61,29% en 2005.

- Las cifras del Banco Central de Venezuela indican que en los primeros nueve meses de este año ha representado 71,90% del PIB.


EL UNIVERSAL
Lean del mismo autor, en El Universal: El plan socialista fortaleció carácter rentista de la economía
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12.4.09

En 12 meses la inflación en los estratos más pobres fue 29,9%

Los incrementos en los precios de los productos continúan impactando a las familias de más bajos ingresos.

Las cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) señalan que en el estrato I, que abarca a los grupos que perciben menos recursos, la inflación en los últimos 12 meses (marzo de 2009 y marzo de 2008) fue 29,9%.

Ese indicador está reflejando el efecto de los costos de los productos básicos, debido a que las familias de más bajos ingresos suelen destinar entre 40 y 45% de sus presupuestos a la adquisición de bienes esenciales, en especial, alimentos.

Los datos del instituto emisor señalan que en los últimos 12 meses los precios de los alimentos han registrado un crecimiento de 38,9%. Cuando se va al detalle de los bienes se tiene que los costos de los productos agrícolas se han disparado en 70,8%, los productos pesqueros 17,4% y los agroindustriales 30,8%.

En el presupuesto familiar, más allá de destinarse gran parte a alimentación, otra porción va al transporte y a los servicios de salud. Las cifras del BCV muestran que en 12 meses los servicios de transporte se han elevado 24,8% y los de salud se han incrementado 34,8%.

Insistencia Aunque los datos reflejan una realidad, que el salario resulta insuficiente para atender las necesidades básicas, en el seno del Ejecutivo nacional se insiste en una recuperación.

El presidente Hugo Chávez cuando realizó el anuncio de las medidas "anticrisis" el pasado 21 de marzo dijo que "se están tomando las acciones para salvaguardar el ingreso de la familia y sobre de todo los sectores más débiles, que no se venga de nuevo abajo el ingreso de la familia venezolana y con ello la miseria y la pobreza". A su juicio el aumento de 20% del salario "es parte de la fórmula social, de fortaleza nacional, de salvaguarda de los intereses del pueblo y de los trabajadores".

A pesar de que se insiste en la lucha contra la inflación y recuperación del ingreso, las medidas en gran medida están centradas más a la búsqueda de ingresos para cubrir la brecha generada por el comportamiento de los precios del crudo, que al control de los precios.

Entre las últimas acciones se encuentra la rebaja de las tasas de interés con el fin de tratar de estimular al consumo, pero esa decisión a juicio de analistas trata de cubrir la crisis existente, y han dicho que la misma intenta frenar una recesión en la actividad económica que regular la inflación.

Para este año la meta de índice de precios era 15%, pero la misma está en revisión. MAH

Fuente: El Universal

12.1.09

Los venezolanos más pobres contra las cuerdas por elevada inflación

Las estadísticas del Banco Central registran que en 2008 la incidencia del alza de los precios es de 35,7% en las familias más pobres del país, mientras que las de mayor ingreso sufren un impacto de 30%.

Con ello, los venezolanos más pobres quedan contra las cuerdas -o acorralados- por el alza de los precios.

Víctor Salmerón (EL UNIVERSAL) escribe que los bienes y servicios que mayormente absorben el salario de los hogares de bajo poder adquisitivo, como los alimentos y el transporte, registran alzas muy importantes, lo que explica por qué la inflación golpea más a los estratos de menos recursos.

En los últimos doce meses el precio de los alimentos en Caracas acumula un salto de 46,7%, una magnitud que representa el mayor alza en doce años y que golpea con fuerza el salario de quienes componen el 25% más pobre de la población.

De acuerdo con estadísticas oficiales, el 25% más pobre del país destina 45 de cada 100 bolívares a la compra de alimentos, mientras que en el estrato de mayor ingreso la proporción es sólo de 15.

De hecho, el Banco Central indica que al cierre de noviembre, sin tomar en cuenta el aumento de precios de diciembre, el poder de compra del salario mínimo retrocede 3,7% y en octubre sólo cubría "95% del costo de la canasta alimentaria normativa calculada por el INE".

En doce meses el costo de los productos agrícolas en Caracas acumula un fuerte incremento de 68,2%, los pesqueros 28,3% y los agroindustriales 41,1%.

Repleto de recursos por el brillo del petróleo el gobierno de Hugo Chávez inyectó altas dosis de dinero a la economía generando una demanda que supera con creces a la oferta y sirve de combustible a la inflación.

Para tratar de contener la escalada, el Gobierno controló el costo de una amplia gama de productos, pero entonces la producción sufrió un fuerte desestímulo y la escasez se apoderó de los mercados y abastos.

Fustigado por la ausencia de alimentos, el gabinete económico no ha tenido más alternativa que permitir ajustes, superiores a 40%,en productos que inciden en la dieta de la población de menos recursos, como pollo, arroz y harina de maíz.

En 2009 muy probablemente el Gobierno tendrá que revisar nuevamente el precio de una serie de productos básicos a fin de evitar que la escasez regrese a los supermercados.

En 2008 los productos controlados acumulan un incremento de 26,1% en constrate con un aumento de 34,7% en los rubros que responden al juego de la oferta y la demanda.

Frente a la pérdida de efectividad del control de precios el gabinete económico ha tomado otras medidas para tratar de desinflar el globo de la inflación.

La medicina se ha centrado en la convicción de que la inflación obedece principalmente a muchos bolívares intentando comprar pocos productos, de tal forma que es necesario frenar la expansión del dinero.

Para lograr este fin el Gobierno disminuyó el ritmo del gasto público, aumentó las tasas de interés y vendió bonos en dólares para absorber bolívares del mercado, pero el resultado no ha sido el esperado.

Analistas coinciden en que la falla de fondo es que el sector privado no ha invertido lo suficiente y por tanto no hay capacidad para incrementar la producción en los términos adecuados.

Salmerón indica en su nota periodística:

En 2008 la inversión muestra un retroceso de 2,1% y en buena parte el incremento de años anteriores obedece a que el Banco Central incluye en estas estadísticas la compra de bienes durables por parte de las empresas como carros, computadoras y celulares.

Si bien el costo de los alimentos ha comenzado a caer en el mercado internacional y, por tanto, se abaratarán las importaciones, organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y bancos de inversión consideran que en 2009 Venezuela volverá a padecer la mayor inflación de América Latina, con un salto cercano a 30%.

Inicialmente el Gobierno se fijó una meta de 11% para 2008 y el resultado final, para todo el país, se ubicó en 31,7%.

Para este año, el Ejecutivo aspira a cerrar con un resultado de 15%.


Revise: EL UNIVERSAL

19.11.08

Estados Unidos marcha hacia la deflación ... y la deflación es horrible

Alerta

Esta nota fue publicada por la agencia Reuters de este miércoles:
Washington, nov 19 (Reuters) - El desplome de los precios al consumidor en Estados Unidos en octubre y las escasas probabilidades de que el Congreso de ese país apruebe rápidamente un rescate para el sector automotor sacudieron a los mercados bursátiles el miércoles.

Las economías globales, en tanto, seguían luchando contra lo que el jefe del Banco Central Europeo llamó la peor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos registró el mes pasado una deflación del 1 por ciento, la mayor desaceleración en la historia, lo que reflejó la debilidad de la economía y reforzó la expectativa de una caída mayor si no se recupera la demanda nacional.
Estados Unidos parece deslizarse hacia la peligrosa vía de la deflación, según las estadísticas divulgadas este miércoles, que revelan en octubre una caída de los precios al consumo y de la construcción inmobiliaria sin precedentes.

Por un lado, el índice de precios al consumo retrocedió 1,0% en octubre, según cifras corregidas por variaciones estacionarias, un desempeño jamás visto desde la primera publicación de esta estadística en 1947.


Esta caída obedece principalmente a la baja de la cotización de las materias primas, con un precio al consumo de la energía que se hundió en octubre en 8,6% (esto de por sí un récord). Pero el índice de base, que excluye energía y alimentación también descendió (-0,1%), por primera vez en 25 años.

Por otro lado, la depresión del sector de la construcción se agravó, con la iniciación de obras de construcción de viviendas en 791.000 unidades en ritmo anual, su nivel más bajo desde enero de 1959. Una caída de 4,5% con respecto al mes precedente.

Las perspectivas también se muestran inquietantes, ya que solamente fueron otorgados 708.000 permisos de construcción en octubre (en ritmo anual), un 12,0% menos que el mes anterior. Es el menor nivel desde el inicio de la estadística, en enero de 1960.

El mes de octubre, signado por el agravamiento de la crisis financiera y la perspectiva de la elección presidencial estadounidense del 4 de noviembre, fue escenario de otro récord, la caída más pronunciada de las ventas minoristas (-2,8%).

Las cifras de empleo son igualmente catastróficas: 240.000 puestos de trabajo perdidos, y un desempleo de 6,5%, el más alto desde marzo de 1994.

Todos estos indicadores apuntan en la misma dirección: tras una desaceleración del crecimiento, Estados Unidos entró en recesión, lo que implica un revés para los precios.

¿Estará la economía dirigiéndose hacia la deflación, una situación en la que los precios se contraen a la par de la demanda? Esta situación, que se observó en Japón en la década de 1990, es la peor para un banco central, ya que sus esfuerzos para estimular el crecimiento son aniquilados por el rechazo de los actores económicos a consumir e invertir.

Los economistas se muestran divididos al respecto.

“Debemos preocuparnos por la deflación, en Estados Unidos, Europa, Japón, en el mundo entero (…) Una vez que caes en una trampa deflacionista, la política monetaria deja de ser eficaz”, afirmó el miércoles el economista Nouriel Roubini a la cadena Bloomberg News.

La tasa directriz de la FED se ubica en 1%, sin que el crédito haya dado señales de reanimación.

“La probabilidad es baja, a nuestro juicio. Por una parte, la transmisión de los precios de la energía y los precios a la importación hacia la inflación de base (que excluye energía y alimentación), retrocedió en las últimas dos décadas”, según Aaron Smith, de Economy.com, sitio web de la agencia Moody’s.

“Más importante, siempre que las previsiones inflacionarias no se salgan de control y la Reserva Federal no ponga fin demasiado rapidamente a su política flexible, la inflación debería prevalecer”, destacó. La inflación anualizada se mantuvo en octubre en 3,7%.

La mayor parte de los economistas están por el contrario de acuerdo en el remedio: según un sondeo del Wall Street Journal publicado el 13 de noviembre, 82% se muestra a favor de un plan de estímulo presupuestario en Estados Unidos.

ESPECIAL

¿Qué es la deflación?

Una deflación es una disminución generalizada y continuada del nivel general de precios de la economía. La deflación está generada casi siempre por una fuerte contracción de la demanda agregada; como consecuencia suele ir acompañada de fuerte desempleo.

El proceso deflcacionario es el siguiente: al reducirse los precios y por tanto los ingresos que obtienen las empresas por sus ventas, se produce una disminución de los beneficios, ya que se reduce la facturación, pero los costes no descienden en la misma medida debido a la rigidez a la baja de los salarios y de otros costes.

Esta reducción de los márgenes empresariales conlleva una disminución de la inversión y del empleo. La disminución del empleo reduce la masa salarial y, consecuentemente, la demanda de consumo; es decir, las ventas de las empresas inician una nueva espiral de menores ventas y un aumento de las pérdidas. 
Si hay algo que quiere evitar
cualquier gobierno de cualquier país
del mundo, es repetir lo que le pasó
a Japón de 1990 a 2005
A ello se une que la deflación hace que los consumidores pospongan sus compras, en espera de que los precios sigan bajando (expectativas de precios más bajos todavía) y las empresas reducen también sus inversiones.

Todos estos comportamientos generan una espiral que se autoalimenta de reducciones en la demanda agregada, caídas en el empleo, disminuciones los salarios, reducciones en el consumo y del crecimiento económico y nuevas bajadas en el nivel general de precios (deflación).

A ello se une que mientras en la deflación, las deudas que las empresas tienen contraídas con los bancos se mantienen constantes, es decir, mantienen su valor, sin embargo, al disminuir las ventas las empresas disponen de menos recursos para devolver esos créditos.

Es decir, en una deflación, las deudas que se deben a los bancos aumentan relativamente con respecto a la facturación creando serios problemas a las empresas deudoras y por ende al sistema financiero. Japón (1990-2005) presenta la historia de un país que se convirtió en ejemplo de estancamiento económico, deflación, parálisis política y crisis financiera. Si hay algo que quiere evitar cualquier gobierno de cualquier país del mundo, es repetir esa experiencia.

Fuente: Economy (Rafael Pampillón)


11.9.08

No alcanza la plata a los pobres ni siquiera para comer

El avance de los precios para las personas de menores recursos ha sido
más acentuado que para el resto de la población.

La extraordinaria y muy sensible periodista de El Universal, Suhelis Tejero Puntes, intenta estremecernos hoy publicando una nota donde resalta algo que ya siente la clase media pero que es una tragedia para la población de menores recursos, que en realidad ha sido la más afectada por el avance inflacionario que se ha registrado en el transcurso del último año, de acuerdo a lo que indican las cifras suministradas por el Banco Central de Venezuela.

Que terrible. "El estrato con las menores posibilidades económicas" -subraya Suhelis- "se encuentra impactado por un Índice de Precios al Consumidor de Caracas (IPC) de 39,3% entre agosto del año pasado y el recién culminado agosto".

La tasa supera el promedio anualizado, que se sitúa en 34,5% para ese período.

Pero no son solamente los precios de los bienes y servicios que adquieren los más pobres del país los que se ubican por encima de la media caraqueña, pues también los siguientes dos estratos sociales, que incluyen a los pobres y a la clase media, mantienen esa tendencia.

Para los pobres los precios han subido 36,6% en el último año, mientras que para la clase media el alza de la inflación ha sido de 35,5% en el transcurso de los últimos años.

El único grupo social que logra salvarse de una inflación por encima del promedio son las personas de mayores recursos, para quienes el IPC anualizado fue de 32,8%.

El BCV informó que la inflación en agosto afectó a los más pobres en menor medida, o al menos por debajo del resultado general. El estrato I cerró el mes pasado afectado por un incremento de precios de 1,6%, apenas inferior al 1,7% que se registró puntualmente en agosto en Caracas.

El estrato II, que incluye a los pobres, se vio impactado por una inflación puntual de 1,3% el mes pasado, mientras que los estratos III y IV -clase media y estrato rico- cerraron agosto con un alza de 1,9 y 1,8%, respectivamente.

Las madres, especialmente, viven esta dramática situación a la hora de enfrentar la carestía con estoicismo. Entre tanto, Alí Babá y los 40 ladrones siguen haciendo estragos con los recursos de todos, debido al respaldo electoral que les dimos para que sacaran del poder a los ladrones que los antecedieron.
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Leer nota completa en El Universal

28.8.08

Altos precios amenazan plan de Chávez contra pobreza


Por Frank Jack Daniel

La creciente inflación en Venezuela, la más alta de Latinoamérica, puede estar saboteando los planes contra la pobreza del presidente Hugo Chávez, que ha gastado miles de millones de dólares de ganancias petroleras para ayudar a los sectores menos favorecidos.

La pobreza ha bajado drásticamente desde que Chávez tomó el poder, pero los datos disponibles más recientes muestran un ligero incremento en el número de hogares pobres, un paso atrás impulsado por el aumento del costo de vida.

En un año en que el Gobierno podría perder el poder en algunos estados estratégicos por unas elecciones de autoridades locales en noviembre, cifras como las de la inflación así como las del auge del crimen podrían golpear la aún sólida popularidad del líder.

Los precios mundiales récord del crudo han copado las arcas venezolanas y permiten al mandatario izquierdista extender el apoyo a los sectores menos favorecidos de la importante nación petrolera, que registra cinco años de sólido crecimiento.

Pero el gasto impulsado por el Gobierno, combinado por factores externos como la crisis global de alimentos, han alimentado la inflación.

Venezuela da prioridad al crecimiento sobre la inflación y ahora admite que los precios subirán en torno al 27 por ciento este año, más del doble de lo estimado inicialmente.

En un mercado en el empobrecido sector de La Vega, donde Chávez tiene fuerte apoyo, los habitantes se quejan de que sus gastos semanales subieron luego de un ajuste de precios este año en varios productos para ponerlos en línea con los costos de producción e importación.

"Los precios todos los días suben más", dijo Elinoa Jiménez, madre de siete niños y quien gasta casi todo el ingreso de su esposo albañil -equivalente a 170 dólares- en comida.

"Los reales no alcanzan para nada", agregó en un mercado donde productos como las pastas casi cuadruplicaron su precio este año con un ajuste.

El aumento golpea más a los pobres, que gastan la mayor parte de sus ingresos en comida.

NO SATISFECHO

De acuerdo con el estatal Instituto Nacional de Estadística (INE) la pobreza cayó al 27,5 por ciento en los primeros tres meses del 2007, desde el 42,8 por ciento cuando Chávez subió al poder en 1999.

Pero las cifras recientes muestran que la pobreza en el segundo trimestre del 2007 se incrementó por primer vez desde el 2003, con el número de hogares pobres subiendo al 28,5 por ciento.

La inflación registró un alza ya del 7,8 por ciento en el primer semestre del 2007, pero este año casi duplicó esa cifra.

"No podemos estar satisfechos"(...) dijo Elías Eljuri, presidente del INE, pese a alegar que el problema no es sólo responsabilidad del Gobierno, sino de los altos precios de los alimentos importados.

La inflación es un persistente problema en Venezuela, donde los precios frecuentemente se incrementaron más del 30 por ciento anualmente en las décadas de 1980 y 1990, llegando incluso al 103 por ciento en 1996.

Chávez, quien creció en un casa humilde con piso de tierra, dijo que su Gobierno toma en serio la inflación pero no sacrificará el crecimiento en su lucha contra los precios.

En mayo, Chávez decretó un aumento del 30 por ciento en el salario mínimo, el más alto de la región, en un intento de suavizar el impacto del alto costo de vida pero que también impulsa la inflación.

"Ellos no tienen hiperinflación, lo que tienen es una inflación más alta de lo que quieren", dijo Mark Weisbrot, economista radicado en Washington. "Tienes que pesar el costo de reducirla fuertemente y desacelerar el crecimiento", agregó.

Esa fuerte expansión significa para muchos venezolanos que el aumento de precios despunta, mientras en total el resto de la situación economica crece más rápido que la inflación.

"Para mí, todo está bien. Yo lo siento mejor que antes", dijo Javier Calderón, de 31 años, quien pudo comprar su propio taxi el año pasado, lo que aumentó sus ingresos significativamente.

Venezuela está en medio de un boom de consumo motorizado por la distribución del ingreso petrolero, que a su vez impulsa la inflación por causar cuellos de botella en el suministro.

El aumento empeora por los importadores, quienes manipulan las distorsiones en la tasa de cambio para subir sus márgenes de ganancia.

A pesar del énfasis en el crecimiento, el Gobierno ha tomado una serie de acciones este año para desacelerar el gasto, vendiendo miles de millones de dólares en bonos pagaderos en bolívares para drenar liquidez.

Además, elevó las tasas de interés en un intento de promover el ahorro, una medida sin éxito mientras las tasas se mantienen por debajo de la inflación.

Las medidas son vistas con desgano por banqueros de Wall Street, quienes alertan que una consecuencia de la galopante inflación es el incremento de la fortaleza del bolívar, que ha sido fijado oficialmente en 2,15 respecto al dólar desde el 2005.

Una fuerte moneda hace difícil para Venezuela diversificar su economía, dominada por el petróleo, dejándole una fuerte dependencia de las importaciones desde comida hasta piezes de vehículos.

"Parecen seguir dando prioridad a una estrategia de soluciones instantáneas que maximizan el crecimiento a corto plazo en vez de controlar la inflación", dijo Alberto Ramos, de Goldman Sach.

Fuente: Reuters / Invertia

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11.6.08

Mientras más pobres, más afectados


Víctor Salmerón / El Universal

El temblor que produce la aceleración de la inflación no se siente con la misma intensidad en todos los estratos. El Banco Central registra que en Caracas, entre mayo de 2007 y mayo de este año, la incidencia del alza de los precios ha sido de 29,6% en la capa de alto ingreso, mientras que las familias más pobres sufren un impacto de 35,9%.

Los bienes y servicios que mayormente absorben el salario de los hogares de bajo poder adquisitivo, como los alimentos y el transporte, registran alzas muy importantes, esto explica por qué la inflación golpea más a los estratos de menos recursos.

En los últimos doce meses el precio de los alimentos en Caracas muestra un explosivo incremento de 47,3% y de acuerdo con el Banco Central de Venezuela (BCV), el 25% más pobre del país destina 45 de cada 100 bolívares a la compra de comida, mientras que en el estrato de mayor ingreso la proporción es sólo de 15.

Las estadísticas oficiales desnudan que en los últimos doce meses el precio de los productos agrícolas acumula un incremento de 47%, los pesqueros de 35,9% y los elaborados por la agroindustria de 44,1%, mientras que el costo del servicio de transporte aumenta 30,6% y el de salud 34,7%.

Repleto de recursos por el brillo del petróleo el gobierno de Hugo Chávez inyectó altas dosis de dinero a la economía generando un excedente de demanda que sirve de combustible a la inflación.

Para tratar de contener la escalada, el Gobierno controló el costo de una amplia gama de productos, pero entonces la producción sufrió un fuerte desestímulo y la escasez se apoderó de los mercados y abastos.

Fustigado por la ausencia de alimentos, el gabinete económico no ha tenido más alternativa que permitir ajustes de entre 30% y 84% en productos que inciden en la dieta de la población de menos recursos, como pollo, arroz y harina de maíz.
El descontrol

Las estadísticas del Banco Central de Venezuela indican que el control de precios lejos de eliminar la inflación sólo ha servido para represarla.

En los primeros cinco meses de este año los productos no regulados acumulan un salto promedio en todo el país de 12,3% y los sometidos al control de precios 12,3%, es decir, la inflación es mayor en los bienes que en teoría no deberían aumentar.

El mayor desajuste ocurre en Maracaibo, donde los productos controlados acumulan un incremento al cierre de mayo de 12,7% y los sometidos al libre juego de la oferta y la demanda de sólo 9,9%.

Receta monetaria


Frente a la pérdida de efectividad del control de precios el gabinete económico ha tomado otras medidas para tratar de desinflar el globo de la inflación, que en el caso de Caracas el único dato que puede compararse con períodos anteriores suma un avance de 31,4% entre mayo de 2007 y mayo de este año, versus 19,5% acumulado entre mayo de 2006 y mayo de 2007.

La medicina se ha centrado en la convicción de que la inflación obedece principalmente a muchos bolívares intentando comprar pocos productos, de tal forma que es necesario frenar la expansión del dinero.

Para lograr este fin el Gobierno disminuyó el ritmo del gasto público, aumentó las tasas de interés y vendió bonos en dólares para absorber bolívares del mercado, pero el resultado no ha sido el esperado.

Los economistas José Guerra y Orlando Ochoa y el banquero Oscar García Mendoza consideran que la reforma legal que ha permitido utilizar reservas internacionales para gasto público tiene mucho que ver en la aceleración de la inflación.

Más allá de este hecho, Orlando Ochoa considera que las medidas que ha tomado el Gobierno no han servido para contener la inflación porque “es un ajuste parcial, monetarista, que restringe la liquidez pero no estimula la producción”.

Desde su punto de vista es necesario “crear confianza delineando claramente hasta dónde va a llegar la política de estatización y dónde es posible que el sector privado invierta sin que le controlen los precios y registre pérdidas”.

2.5.08

La inflación golpea el bolsillo de los más humildes


Este año, la inflación ha pegado duro al bolsillo de la población más vulnerable, según Datanálisis.

Últimas Noticias recoge testimonios de la gente en la calle.

El consumo del estrato social E, que representa 44,2% de la población venezolana, era el que más se había recuperado en los últimos cinco años, pero desde finales de 2007 y en el primer trimestre del año que corre la cosa ha cambiado.

La inflación –a pesar de Mercal, Pdval y las misiones– le está pegando al bolsillo de la población de escasos recursos, que se ha visto en la necesidad de comenzar a hacer recortes importantes del presupuesto, el cual aseguran que no les rinde, por lo que ahora se están afincando en adquirir sólo lo más necesario.

Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis, señaló que el estrato social E gasta en promedio 60% de sus ingresos en alimentación. “Los hogares con una cobertura alimentaria baja sólo consumen 75% de los bienes indispensables; los más vulnerables –E4 y E5– sólo consumen 30% de los productos básicos“.

80% de ingresos se van en alimentos

“80 % de nuestros ingresos se nos van en comida. Para ahorrar, mi esposo compra lo que puede en pacas: arroz, pasta, aceite y leche“. Ángel Martínez y Haydée García viven en La Trilla. Tienen tres niños pequeños. Ella hace tortas y teje pedrería; él es mecánico y pintor.

Ambos están sin empleo fijo: “Yo me rebusco con cualquier trabajito que salga por allí, tengo que traer real; logro levantar entre Bs. F 200 y Bs. F 300 semanales, pero eso no alcanza”, dice Ángel, quien indica que dos de los niños sufren de asma y deben comprarles medicamentos costosos.

Tratan de gastar lo menos posible en pasaje; no pagan luz. El otro gasto importante es la tarjeta del celular. “Antes les compraba a los niños zapatos, películas y juguetes, pero eso se acabó, todo ha subido”, acota Haydée.

“Casi todo lo gasto en comida”

Miriam Bolívar vive con su esposo y sus cuatro hijos en una humilde vivienda compartida del Guarataro.

“Nosotros vivimos arriba; mi cuñada –que es la dueña– vive en una de las plantas bajas, su sobrino y la esposa ocupan la otra planta baja”.

Ella no trabaja; el esposo labora en una distribuidora de helados, donde gana entre Bs. F 80 y Bs. F 100 diarios. Casi todos los ingresos del grupo familiar se destinan a la compra de alimentos. “Voy al mercado todos los días y gasto más o menos BsF 70 en cada compra, que generalmente es lo básico. Cuando los reales alcanzan, hago un mercado grande, de Bs. F 400″. Normalmente, hace la compra en el supermercado.

“La bodega Mercal que está cerca la cerraron porque la robaron. Voy a la bodega de la esquina sólo cuando necesito algo urgente, porque venden más caro“. El resto del presupuesto se les va en las cosas del colegio de los muchachos y lo que ellos necesiten: “No pagamos alquiler, ya que mi cuñada nos tiene prestada la casa”. “La situación había mejorado en los últimos años, podíamos darnos algunos gustos, pero este año está apretado. Por un lado agarro dinero y por el otro lo gasto. Compro sólo lo básico; pareciera que todo ha subido”. Asegura que el dinero no le alcanza. “Antes me rendía más”.

Vía Aristimuño Herrera & Asociados - Ultimas Noticias