19.2.07

¿Los pobres y los ricos en Canadá son mejor atendidos?

Por Holly Dressel (*)

Se ha vuelto cada vez más evidente, mientras se acumulan los datos, que la mejora general en la salud de una sociedad con un sistema de salud financiado por los contribuyentes implica una mejor salud incluso para los ricos, el grupo social considerado como el principal beneficiado del sistema privado de estilo norteamericano.

Si miramos sólo a las 5,7 muertes por mil entre los presumiblemente ricos (bebés blancos norteamericanos) Canadá todavía está mejor con 4,7 por mil, aún cuando la cifra canadiense incluye a todos los grupos étnicos y a todos los niveles de ingreso. Tal vez una diferencia del 1 por mil no suene impresionante. Pero al medir la mortalidad, es enorme. Si la tasa de mortalidad de EE.UU. fuese la misma que la de Canadá, casi 15.000 bebés adicionales sobrevivirían en los EE.UU. cada año.

Si consideramos las estadísticas de los pobres, los cuales en EE.UU. se hallan clasificados por raza, encontramos que en 2001 los niños nacidos de madres de color estaba muriendo a una tasa de 14,2 por mil. Ésta es una cifra del Tercer Mundo, comparable a la de Rusia.

Pero ahora que los EE.UU. han comenzado a realizar estudios basados en los niveles de ingreso en vez de en la raza, estas explicaciones "culturales" y genéticas demuestran ser carentes de base. La mortalidad infantil es la más alta entre los pobres, sin importar la raza.

Vive la Différence!

Genéticamente, canadienses y norteamericanos son bastante similares. Nuestros hábitos sanitarios también se parecen mucho. La gente de ambos países comen demasiado y se ejercitan demasiado poco. Y como en los EE.UU., hay mucha desigualdad en Canadá también. En términos sanitarios esta desigualdad recae principalmente sobre los canadienses de las comunidades aisladas, en particular sobre grupos indígenas quienes poseen peores accesos al servicio médico y están expuestos a mayor contaminación ambiental.

La única principal diferencia entre los dos países que podría explicar la disparidad evidente en sus tasas de mortalidad infantil y adulta, así como en el monto que gastan en el sistema médico, es la forma en la que administran sus sistemas de salud.

Los hechos son claros: antes de 1971, cuando ambos países poseían sistemas de salud similares, en gran parte financiados privadamente, las tasas de mortalidad y sobrevivencia generales eran casi idénticas. La divergencia apareció con la introducción de un sistema de salud de único pagador en Canadá.

Las sólidas estadísticas recopiladas desde 1970 apuntan a una única conclusión: te guste o no, lo creas o no, un servicio de salud universalmente disponible, públicamente financiado, simplemente es el factor que contribuye más poderosamente a la salud general de la gente que vive en cualquier país. Y en los EE.UU., tenemos los cuerpos que lo prueban.

(*) Holly Dressel nació al sur de Chicago y vive en Monterreal, Quebec. Ella es una escritora/investigadora y coautora del libro Good News for a Change (Buenas Noticias Para Un Cambio) y otros trabajos.

Este artículo fue adaptado del libro God Save the Queen—God Save Us All: An Examination of Canadian Hospital Care via the Life and Death of Montreal's Queen Elizabeth Hospital (Dios salve a la Reina - que Dios nos salve a Todos: una investigación del cuidado hospitalario canadiense a través de la vida y muerte del Hospital Queen Elizabeth de Montreal).

Vía: Yes Magazine

AÑADIDO:

Para la gente viviendo en los EE.UU., los resultados de este experimento con un sistema de salud privado han sido sombríos. Los EE.UU. ahora posee el sistema de salud más caro sobre el planeta y, a pesar de una tecnología impresionante, la salud general de la población estadounidense es más baja que en la mayoría de los países industrializados. Peor aún, las tasas de mortalidad estadounidense, ya sean general o infantil, son escandalosamente altas.

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